EL LIBRO DE JOSEP ANGLADA

Josep Anglada, presidente de Plataforma per Catalunya, presenta los principios del populismo identitario que sustenta su formación, su defensa de la identidad y su oposición a una invasión.

Hace tan sólo unos meses, Josep Anglada saltó a la actualidad mediática por la polémica relacionada con el empadronamiento de los inmigrantes ilegales en la localidad catalana de Vic. Aquellos hechos permitieron conocer que, desde hace años, y en una labor callada pero eficaz, una formación que rompe esquemas trabajaba frente a una cuestión que, para bien o para mal, está explotando día tras día: la inmigración incontrolada y sus consecuencias.


Desde entonces, el líder de Plataforma per Catalunya vive un momento dulce, si es que se puede decir tal. Al fin y al cabo, varios sondeos le dan entrada en el Parlamento catalán, lo que supondría todo un terremoto político. Y este libro suyo, en buena medida, es una elaboración teórica para explicar lo que es PxC, que por sus propias características ha cogido de sorpresa a analistas y periodistas. Con la consecuencia lógica de haber visto opiniones del más variado pelaje sobre lo que representa la Plataforma. La mayor parte con un denominador común, eso sí: no dar ni una al respecto. Por eso, este volumen, que no es moco de pavo -casi quinientas páginas- desgrana aquello en lo que cree PxC, los principios del populismo identitario, y que abarcan desde la crítica de una casta política absolutamente alejada de los ciudadanos a pie de calle a una defensa de la identidad de la nación y los pueblos. Y, en base a esto último, la lucha contra una inmigración descontrolada y masiva -en muchos casos, incluso invasiva- apoyada por intereses económicos y políticos.

Sería difícil resumir aquí el contenido doctrinal del libro. Que, por otra parte, no es sólo teórico, puesto que el autor ofrece un aluvión de datos para sustentar sus afirmaciones. No es éste el momento ni el lugar para escribir un ensayo sobre ese populismo identitario. Ni tan siquiera sobre la PxC, catalanista, sí, como defensora de la identidad catalana, pero también defensora de la identidad española, europea y occidental. De hecho, no se tiene Anglada por un separatista, sino todo lo contrario. Es más, es la casta política catalana -independentistas irredentos incluidos- los que peor ven su presencia. Pero sin duda lo más llamativo es la puesta en marcha de un partido adscrito a los nuevos tiempos, a los nuevos paradigmas, que no se reconoce ni en la izquierda ni en la derecha como tales. Unas divisiones políticas que cada día parecen más obsoletas, y con razón. ¿Cómo explicar, por ejemplo, en base a esa división que hoy día sean los habitantes de los barrios más populares de las ciudades aquellos que se decantan por partidos como el de Anglada? ¿Tal vez porque son los que se encuentran cara a cara con el verdadero rostro de la inmigración?

Precisamente mención aparte merecen los capítulos referentes al fenómeno inmigratorio y sus consecuencias. Anglada -siempre con datos oficiales en la mano- muestra cómo se han degradado zonas urbanas, cómo la inmigración y la delincuencia corren de forma paralela, cómo los inmigrantes han pasado a ser ciudadanos preferentes en ayudas, subvenciones y trato de la Administración frente a los españoles, etc. Las partes dedicadas a la inmigración musulmana -ahora de rabiosa actualidad- son definitivas. Y es que no estamos ante un fenómeno inmigratorio como tal, sino ante una diáspora, un transplante de población que busca imponer sus costumbres y su religión -una religión totalitaria, entendiéndola como reguladora de todos los órdenes de la vida- en el país de acogida.

Tal vez por eso este libro resulta hoy día más oportuno que nunca, con una clase política desprestigiada, que ha probado su capacidad -nula- para gestionar la crisis, despegada de la ciudadanía, y una inmigración cada vez más privilegiada, basada en tópicos -económicos, políticos, laborales- y que lleva, incluso, una fuerte carga ideológica totalmente opuesta a las viejas raíces de nuestros antepasados.

Manuel Ortega, Semanal.com

No hay comentarios :

Publicar un comentario