Breivik: ¿un asesino liberal?

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Tras los atroces crímenes del célebre psicópata noruego, se me ocurrió leer dos diarios españoles: ABC y El Mundo. Luego consulté diversos medios internacionales y el "manifiesto" ya mundialmente conocido del asesino. Conclusión: pocas veces las cloacas del periodismo español han arrojado tanto detritus.

Anders Breivik ha cometido una acción que repugna a cualquiera en su sano juicio. No obstante, la prensa internacional en general y especialmente la española, han decidido utilizar la sangre inocente para su particular cruzada contra lo que ellos llaman "la ultraderecha".


Breivik es un psicópata que, como corresponde a su condición, posee una notable inteligencia. Dicha inteligencia le lleva a ser miembro de una logia masónica, a detestar y odiar ("hate") por igual el marxismo, el Islam, el nazismo y el fascismo, a adorar acríticamente al Estado de Israel y a distinguir entre "cristianos religiosos" y "cristianos culturales". Todo esto guarda notabilísimas similitudes con el universo "neocon" de los Charles Krauthammer, Irvin Kristol y su The Weekly Standard o Norman Podhoretz; es decir, con los ingenieros de la invasión de Irak y la ocupación de Afganistán. En España esta misma versión de las cosas, desde 2003 hasta hoy, ha sido la ideología oficial del "centro derecha" y de sus tótemes ideológicos en política exterior. Pues no. Por arte de birlibirloque, Breivik se ha convertido en un "fundamentalista cristiano", afín a la "extrema derecha" populista. Dos momentos han resultado esenciales para esta apología de la distorsión: en el primero, ha hecho falta prescindir simplemente de los datos que no interesan. Como la inmensa mayoría de la gente no va a leerse el mamotreto de 1.500 páginas que el asesino ha colgado en la Red, la prensa se garantiza uno de los pilares mas esenciales de la manipulación: sustraer datos esenciales al dominio público. Si una minoría discrepa, eso da igual. Lo esencial es que millones sigan en la ignorancia.





En un segundo momento, la prensa y sus servidores han elevado a Breivik a la categoría de sujeto racional. Esta es la cuestión más importante. De la crítica al multiculturalismo no se sigue –es más que evidente- que uno esté dispuesto a agarrar un fusil y desatar una orgía de sangre. El factor, por otra parte esencial, que distingue entre un crítico sensato y Breivik es que Breivik es un psicópata: dotado de una inteligencia aguda, carece de remordimientos y no distingue entre el bien y el mal más que, a lo sumo, de una manera teórica. Cualquier persona interesada en este tema puede consultar un manual de psiquiatría clínica y documentarse. Pero nuestros amigos de la prensa suprimen tácitamente este dato de sus análisis y le tratan como si fuera un crítico del multiculturalismo sin más. Trazan un continuo que va desde los diputados del Partido del Progreso noruego, a los que han votado millones de ciudadanos como expresión de la tan cacareada voluntad popular, hasta Anders Breivik. Y en esos términos enjuician su acción, de manera que al final parece que si los del Partido del Progreso no pusieron el coche bomba, al menos le vendieron el fertilizante que usó para su fabricación.

La estrategia, ya antigua, se conoce como "culpabilidad por asociación", y es una de las armas preferidas de la izquierda de la cual, sin embargo, ésta ha sabido siempre cuidarse muy bien. Por ejemplo, en los años 50, la izquierda norteamericana, perseguida por el senador McCarthy denunciaba esta misma estrategia como una injusticia flagrante. Pero en todo el mundo, esa misma izquierda ha tenido tanto éxito en zafarse de la trampa que cuando los marxistas de ETA, las Brigadas Rojas o los "Baader-Meinhof" asesinaban e intimidan a cientos de miles de personas, nadie acusó nunca al PCI, al SPD, a Izquierda Unida o al PSOE –con trasfondo marxista más o menos acentuado- de cierta condescendencia con esas bandas mafiosas. Y eso que, por ejemplo, en el caso español, muchos malpensados sugieren que los reiterados intentos del Gobierno socialista por negociar con los terroristas de ETA o asuntos tan "inexplicables" como el caso "Faisán" pudieran muy bien entenderse en clave de parentesco ideológico.

Sin embargo, tampoco la izquierda ha dudado un solo segundo en aplicar a sus enemigos políticos la mencionada medicina: para agrupaciones "contra la intolerancia", financiadas con nuestros impuestos, el ciudadano honrado que se queja de la proliferación de delitos cometidos por bandas extranjeras, el padre de familia trabajador que considera que el número de inmigrantes es exagerado y el "skin" neurótico con antecedentes penales son todos lo mismo. Y lo peor es que la prensa de izquierdas o de "centro derecha" se presta toda ella al juego.

Por ejemplo, a la vista de las coordenadas ideológicas del asesino, uno podría haber denunciado su filiación ultraliberal y luego haber preguntado, de manera inquisitiva, a varios escritores liberales y pro-sionistas que pululan por la escena del "centro derecha" español, sugiriendo que una parte de responsabilidad en la masacre la tienen ellos: César Vidal, Gabriel Albiac o Florentino Portero serían buenos ejemplos de lo que digo. Pero haría falta descender a las turbias cloacas del periodismo para ignorar que la línea de separación entre las ideas que pueden discutirse y las acciones asesinas, en éste caso, quedan definidas por la psiquiatría clínica.

Sin embargo, muy al contrario, la jauría de ABC se ha cebado bien en el asunto (24.7.2011). Juan Pedro Quiñonero, corresponsal del diario en París, nos explica que "Marine Le Pen ha recentrado a la extrema derecha francesa", luego continua con el movimiento "antigentuza" y acaba diciendo que "en varios casos la violencia culminó con la muerte de inmigrantes arrojados al mar o al Sena". El continuo queda trazado y Quiñonero hace de nuevo lo que lleva haciendo varias décadas: engañar al lector sobre Francia. Ramiro Villapadierna, corresponsal en Berlín, más original, aterroriza al lector con los "avances de la extrema derecha" y liga a los "cabezas rapadas" con el ecologismo: "Queremos una alimentación sana para nuestros hijos", dice él que es la frase tipo. Luego culmina el "totum revolutum" hablando de "webs nazis".

Otros ejemplos de caos de ideas, buscando ese continuo, lo ponen los corresponsales en Londres, Roma, Moscú y Bruselas. Florentino Portero, mucho más sutil que los pedestres corresponsales del reaccionario rotativo exfranquista, nos dice en "cuestión de identidad" (24.7.2011) que "tras todo nacionalista radical hay un ser acobardado, preso de su inseguridad para afrontar un mundo en cambio". Nuevamente, Portero ni siquiera menciona el esencial punto de locura del asesino y viene a decir que Breivik es solo la periferia de los inadaptados; no un elemento patológico, externo a las legítimas preocupaciones de millones de noruegos. Portero, por tanto, se presta al sucio juego de la "culpabilidad por asociación". Una basura literaria de la peor especie ha sido publicada en El Mundo por el noruego Petter Nome que, sin dudar un segundo, ha criminalizado a millones de sus compatriotas por el hecho de no pensar como él. Se titula "A los que habéis alimentado al asesino" (25.7.2011). Naturalmente, él se halla en el campo de los "buenos" y "puros" y habla en calidad de conciencia moral de Noruega.

Con una sola excepción que luego veremos todos ocultan que lo que define a Breivik es su locura y su maldad; las ideas son secundarias en el sentido de que proporcionan el andamiaje a su delirio asesino. Todos prescinden del hecho de que ideas posiblemente relacionadas son sostenidas por millones de personas sin que eso suponga el delirio de sangre que este sujeto ha desatado. Al fin y al cabo, hasta Angela Merkel y David Cameron han sostenido palabras críticas con el "multiculturalismo" hace tan solo unos meses, diciendo que éste había "fracasado". Y es que, lamentablemente para los que azuzan desde la escoria periodística esta "culpabilidad por asociación", la crítica al multiculturalismo, la defensa de la identidad frente al capitalismo global y la lucha contra la islamización están muy extendidos entre la gente hasta el punto de alcanzar a amplias capas sociales. Ante sus argumentos, el complejo político-mediático de la ideología dominante solo ha sabido, bien secuestrarlo del debate para impedir que se hable acerca de ello, bien iniciar campañas de distorsión masiva como la que aquí denunciamos. Sin embargo los argumentos están en la calle y la gente de a pié los conoce. Cualquiera puede saber que la crisis histórica de nuestra sociedad y la macro-amenaza que se cierne sobre nosotros no nace del terrorismo ocasional de asesinos locales sino de nuestro declive demográfico y del avance inexorable de poblaciones inasimilables.

No quisiera acabar este ya largo artículo sin mencionar a un hombre honrado y sensato: Ramón Pérez Maura, también en ABC, dice que "el asesino de Oslo era un demente criminal al que se califica de extrema derecha porque en su casa le han encontrado eslóganes nacionalistas e islamófobos. De ahí a pretender una causa política parece llevar un poco lejos la justificación de esta barbarie". Pero añade algo absolutamente clave después: "Es más fácil hablar de crimen político que del verdadero problema de fondo que es otro: por qué nuestra sociedad genera este tipo de desequilibrados".

Pero nos tememos que para ocultar este hecho esencial, que daría de por sí para otro artículo, ya contamos con la inestimable colaboración de unos medios apesebrados. Y es que, en nuestra época, la prostitución más baja no está ni en la calle ni en los burdeles.


Eduardo Arroyo

1 comentario :

  1. Pinty, rojo y patriota6 de agosto de 2011, 16:51

    Entiendo que justificar de alguna forma a este sujeto implica directamente tacharlo de humano, en cuyo caso habria que justificar cualquier tipo de violencia. En cambio hay mas ocasiones en las que los violentos buscan justificarse que casos en los que una justificacion acabe en violencia, que aunque es ciertamente dificil de discernir son situaciones claramente distintas si se anakizan en profundidad...
    Como ejemplo pondre que la "extrema derecha" real habla mas de lo que actua, pero durante los años noventa (sobre todo aqui en Alcala) muchos jovenes violentos se dedicaban a apalear a todo bicho viviente y luego se excusaban diciendo que eran "neo-nazis" cuando ni siquiera sabian lo que significaba ese termino. La mayoria de la gente cuerda e inteligentesabe diferenciar cuando los medios justifican un fin y no al reves...
    Con todo esto no quiero ni mucho menos justificar ni los extremismos ni la violencia, pero la sensatez y la madurez me han hecho darme cuenta de que aquellos rapados que me perseguian durante mi adolescencia no eran mas que violentos buscando una excusa para dar rienda suelta a su salvajismo, y en este caso es exactamente lo mismo, este tipo se ha dedicado a matar gente porque es un desequilibrado y despues se ha escudado en una dudosa ideologia, algunos vagos mentales le creen , como podian haberse creido que se lo ordenaba una voz en su cabeza, los marcianos o San Cipriano... y todavia habra que compadecerse del muy *******.
    Me erijo aqui como defensor de cualquier ideologia que emplee la diplomacia, la democracia y que rechace la violencia, ante cualquier atentado periodistico como este que solo busca posicionar a la opinion publica en contra de su propio raciocinio y a favor de los decadentes y fallidos poderes establecidos.

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