Resultados 20-N: importancia, significado y consecuencias

Cuando se lleva algo más de un 98% escrutado parece claro que el PP ha obtenido una cómoda mayoría absoluta y ni siquiera puede hablarse de “dulce derrota” del PSOE: se ha tratado de una victoria en toda regla.Mayoría absoluta en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado, mayoría en buena parte de las comunidades autónomas y grandes ciudades. El PP se queda con un “gran poder” y, por lo mismo, con una gran responsabilidad que estamos convencidos de que esté a la altura de su clase dirigente. Lo veremos en el momento en el que se forme el nuevo gobierno y especialmente quien se lleva la cartera de economía.

Un país intervenido y un gobierno sin capacidad de maniobra
El problema es que estas elecciones se producen en un momento en el que la situación española es insostenible y nuestro país carece de soberanía suficiente como para que un nuevo gobierno, por bienintencionado que sea, puede afrontar la situación: no hay que olvidar que bastó una carta de Angela Merkel para que Zapatero y Rajoy pactaran una reforma constitucional después de 33 años de repetirnos por activa y por pasiva que la constitución era “intocable”. España está intervenida políticamente tanto como lo está económicamente. Hay que relativizar la importancia de un nuevo gobierno en España porque éste tanto como el anterior no harán otra cosa más que hacer lo que se les imponga desde el FMI y desde el Banco Central Europeo.
Junto a esto, el PSOE se queda al borde de la desintegración, no solamente porque los 110 diputados suponen una pérdida de influencia sin precedentes al que se unirá las dos próximas derrotas electorales de las próximas elecciones andaluzas en marzo y de las elecciones vascas. Las dentelladas entre líderes improvisados y sin calidad ni talla que se disputarán el poder y las tensiones autonómicas en sus distintas federaciones, van a ocasionar una merma de ingresos, una pérdida de puestos de trabajo y de influencia social que va a tener mucho más impacto que el propio hecho de que la opción socialdemócrata ha fracasado.
La gran crisis del PSOE
Desde hace más de 12 años, el PSOE estaba gobernado por una camarilla extraña y anómala cuya doctrina no era tanto la de la socialdemocracia como la de una especie de mixtura híbrida entre la “new age”, la ideología de la UNESCO y algunos tópicos difundidos por la izquierda alternativa. El resultado ha sido nefasto para la izquierda. En un país en el que en el mejor momento siempre existió un paro residual no inferior al 8% y en donde una parte creciente de la población cobraba salarios de miseria en empleos basura con la sensación de inseguridad que ello implica, ZP se preocupó en la primera legislatura de tres planes enloquecidos: un intento de “reforma de la sociedad” (lo que se llamó “ingeniería social”), el impulso a los “Estatutos de segunda generación” (que tuvo como consecuencia el abrir nuevos problemas y centrifugar el Estado) y, finalmente, la negociación con ETA (olvidando que la banda era una olla de grillos y un hervidero de ambiciones y tendencias contrapuestas). La sinergia de estos tres elementos llevó a una pérdida notable de poder del PSOE en las elecciones de 2008, cuando la crisis económica se preveía desde todos los puntos de vista y Zapatero la negó hasta el otoño de 2008, cuando hacía un año que había estallado la crisis de las subprimes.
A partir de entonces todo se torció. Zapatero, que jamás creyó que estábamos ante una crisis sistémica, sino que estaba persuadido de que estábamos ante una leve contracción del PIB que desaparecería en cuando se inyectara dinero público en los sectores más diversos, terminó olvidando cualquier otra orientación de la primera legislatura para realizar una gestión errática y enfermiza de la crisis que llevó, finalmente, a los 5.000.000 de parados, a los 7.000.000 de inmigrantes, al billón de euros de deuda y a los 500 puntos básicos… Para colmo, en la segunda fase de esta segunda legislatura, Zapatero hizo todo aquello que había negado en la primera legislatura: desde apoyar entusiásticamente las iniciativas internacionales de los EEUU, hasta pactar algo parecido al despido libre, eliminar ayudas sociales, aumentar los impuestos sobre las rentas procedentes del trabajo y disminuir los impuestos sobre las rentas del capital, callar ante los paraísos fiscales, e ir abandonando poco a poco las posiciones socialdemócratas que, finalmente, han terminado por desaparecer hasta el punto de que Rubalcaba, bastante más inteligente, culto y preparado que Zapatero, parecía disociarse de las posiciones del presidente durante la campaña electoral. Esta disociación no era una simple argucia electoral: existía, el Zapatero ideológicamente perdido entre la socialdemocracia y la new age y el Rubalcaba propiamente socialdemócrata.
El problema para el PSOE es que la gestión de Zapatero se ha identificado con la socialdemocracia aunque el presidente lo ignorara prácticamente todo de esta corriente del pensamiento político europeo y, de hecho, estuviera siempre en otras coordenadas ideológicas. El fracaso de Zapatero ha aparecido ante los españoles como el fracaso de la socialdemocracia. Y, por tanto, ha arrastrado al verdadero socialdemócrata, Rubalcaba.
A partir de ahora el PSOE se va a ir deshilachando y en algunas comunidades el proceso corre el riesgo de convertirse en desbandada, especialmente en Andalucía e incluso en Catalunya en donde se van a dar los enfrentamientos más duros entre “estatalistas” y “nacionalistas” dentro del PSC que se saldará exigiendo más autonomía en relación a la central de Ferraz. En la misma noche de hoy se ha hablado de “refundación del PSOE” ¿refundación? El PSOE se “refundó” hace 12 años en el congreso del 2000… ¿una nueva refundación? ¿en base a qué? ¿en torno a qué líderes? ¿en función de qué principios? ¿proponiendo el qué a la sociedad? Ni una sola de estas cuestiones está clara.
El PSOE le costará reconstruirse y, como mínimo durante un año no tiene la más mínima esperanza de poder hacerlo. Las derrotas autonómicas que le esperan en Andalucía, Euzkadi y Galicia, por este orden, mantendrán latente la crisis del partido, su pérdida de influencia social y, finalmente, su situación de desmoronamiento. Por otra parte, IU ha obtenido un resultado excelente, al igual que UPyD. Equo se ha quedado en las puertas y, seguramente puede darse algún proceso de reconstrucción de la izquierda alternativa (especialmente entre Equo e IU a la que pueden afluir sectores del 15-M e incluso algunos socialistas que abandonan el titanic en el que se ha convertido el PSOE.
Es el sistema lo que ha entrado en crisis
Estos resultados confirman la previsión que habíamos realizado desde hace meses según la cual, tras mutar la crisis económica en crisis social, al persistir en el tiempo ésta, se ha producido el inicio de una crisis política, cuyo primer rasgo es que una de las columnas sobre las que se ha sostenido la armadura constitucional desde 1978, la columna de centro-izquierda, el PSOE, se está desplomando.
El sistema político, en la práctica, está dejando de ser “bipartidista”. Pero el sistema político fue diseñado precisamente para esto: para que gobernara centro-derecha o centro-izquierda con mayoría absoluta o bien apoyado por alguno de los dos partidos nacionalistas, el PNV y/o CiU. A tener en cuenta lo que ha ocurrido en Euzkadi: Amaiur ha superado al PNV… el antiguo “frente político” de ETA, después de indecibles avatares, algunos ridículos (como aquel Partido Comunista de las Tierras Vascas…) ha logrado, tras 50 años de actividad de ETA superar al “papa PNV”. También allí la estructura de los partidos tradicionales ha entrado en crisis.
La crisis del sistema político español se demuestra también por dos factores: 1) el aumento de la abstención, el voto nulo y el voto en blanco y 2) el aumento del número de fuerzas políticas emergentes algunas de las cuales entran en el parlamento y otras se quedan en puertas. La abstención ha subido finalmente algo más de dos puntos pasando del 26,15% al 28,31%, pero donde se ha producido un espectacular aumento ha sido en el número de votos nulos (pasando del 0,64% al 1,29%) y de los votos en blanco que también han aumentado (pasando del 1,11% al 1,37%). En total casi 9.500.000 se han abstenido activa o pasivamente de votar y han expresado su insolidaridad de un tercio del electorado con el régimen.
Por otra parte, las fuerzas políticas emergentes de derechas y de izquierdas, o ciertamente ambiguas (como UPyD) van a hacer del nuevo parlamento algo extremadamente fragmentado, como nunca antes lo había estado. Si en 2008 fueron 9 opciones las que accedieron al parlamento ahora son 13 y si exceptuamos a los diputados de la “banda de los cuatro” (PP+PSOE+PNU+CiU), en 2008 el resto de partidos obtuvieron 10 escaños, mientras que ahora son 33… Sería inútil engañarse sobre lo que significa esto: el sistema se está desequilibrando interiormente. Su arquitectura interior pensada para que el bipartidismo imperfecto se eternizara, ha entrado en crisis. Si a esto unimos el hecho de que el poder mediático que en 1978 apoyó y allanó el camino a la constitución, ahora ha variado extraordinariamente e incluso, globalmente ha entrado en crisis, lo que tenemos ante la vista es un sistema en crisis, con un tercio del electorado completamente insolidario con el sistema y media docena de grupos parlamentarios más o menos hostiles al mismo.
El poder de la derecha
Por sorprendente que pueda parecer el PP ha obtenido mayoría absoluta cosechando apenas 500.000 votos más que en 2008. La ley d’Hont le ha dado la mayoría, pero ahora falta saber cómo la utiliza. Se trata de una legitimación relativa de Rajoy porque un tercio de electores se ha abstenido y han surgido grupos de oposición muchísimo más duros que el PSOE y que llegan con ganas de crecer y de obtener un creciente apoyo social: IU, UPyD, Amaiur, etc.
El centro-derecha ha obtenido su segunda mayoría absoluta en un momento en el que el gran acontecimiento de nuestro tiempo es la pérdida de la soberanía nacional. La derecha puede “hacer cosas”, pero está atada de pies y manos. Las soluciones no están a su alcance sino en los despachos de los “señores del dinero”, en las agencias de ratting, en los rascacielos de la alta finanza y de la banca internacional y, finalmente, en instituciones como el FMI y el BCE… La derecha tiene un poder que no va a poder ejercer en lo esencial (la economía) y que va a decepcionar a muchos (en materia autonómica y en la negociación con ETA, especialmente).
Pero a la derecha le ha ocurrido algo mucho peor: se ha quedado sin enemigo. A partir de ahora le va a ser difícil reconstruir al centro-derecha un discurso homogéneo que señale con el dedo a un solo enemigo, ZP. Ahora los enemigos están en todas partes, son más pequeños, pero mucho más beligerantes y lo que es mucho peor para ellos: algunas fuerzas sintonizan con la protesta del 15-M y otras son conscientes de que la izquierda alternativa tiene que converger con los “indignados” y que es por ahí por donde pueden crecer.
Sabemos lo que va a alegar la izquierda contra las políticas de derecha que aplicará Rajoy: que es una política a favor de los mercados, que el crédito no crece a la velocidad que la sociedad necesita, que se va a gobernar para mayor gloria de la alta finanza y de la banca, que no se penaliza suficientemente a las rentas procedentes del capital, que se recortan subsidios y beneficios sociales, que el despido se facilita cada vez más… Y en todo esto, tendrán razón. Pero esto hace que la mayoría absoluta del PP no le sea suficiente para gobernar. Tendrá que negociar con la derecha regionalista e incluso, probablemente, con lo que quede del PSOE, salvo que se quiera utilizar el rodillo parlamentario y generar un estallido en la calle.
Así pues la mayoría absoluta del PP es una ficción política: existe, sí, pero hay que atribuirle un peso relativo. España está intervenida política y económicamente, Rajoy no puede hacer lo que desee, sino que hará lo que le dictan los mercados. La correlación de fuerzas en la calle le va a ser ampliamente desfavorable. En las próximas semanas veremos al movimiento del 15-M reafirmarse y removilizarse, veremos como vuelven manifestaciones callejeras desde el momento en el que Rajoy aplique las primeras medidas anticrisis.
La primera parte de la legislatura e incluso los primeros meses van a ser decisivos: Rajoy no puede permitirse que pase el tiempo. O aplica las medidas anticrisis que se le exigen ahora mismo para que den resultados en tres años, o legará a las próximas elecciones con el lastre de parados y una economía aún estancada. Pero si aplica las medidas anticrisis estaremos en tres o cuatro meses al borde del estallido social.
El resultado de las fuerzas identitarias (I) PxC
El nuevo parlamento no tendrá ni un solo representante identitario. Vale la pena meditar sobre esto. La euforia con que PxC abordó la campaña electoral, le ha deparado un batacazo relativo, pero batacazo al fin y al cabo pues de lo que se trataba era de entrar en el parlamento. En cuanto a E2000, los resultados, no por esperados han sido modestos. En los próximos días realizaremos un estudio más pormenorizado de los resultados electorales pero, por ahora baste realizar unas someras notas cuando se lleva escrutado el 99,81% de los votos.
PxC ha obtenido 59.644 votos, esto es el 0,24%. El mejor resultado se ha obtenido en la provincia de Barcelona con 52.931 votos y el 2,02%. De estos 9.473 votos, el 1,23% se han obtenido en la ciudad de Barcelona. Aquí probablemente haya consistido el error de PxC: en la Ciudad Condal, el partido tenía una estructura muy débil y estaba muy bajo de votos. No era ahí en donde era necesario insistir sino en el cinturón industrial de Barcelona, mucho más que en la ciudad de Barcelona. Sin embargo, en Hospitalet ha obtenido el 3,72%, en Sta. Coloma el 3,8% y en Sant Adria el 3,75%… (zonas todas ellas de asentamiento de andaluces, extremeños, gallegos, aragoneses que llegaron en los años 60-80 y cuyo proceso de catalanización es débil), resultados que son altos, pero que podrían haber mejorado todavía más porque ya existía un “suelo” electoral que en la Ciudad Condal no existía. Al haber “pinchado” la concentración que se  realizó en la Plaza de Sant Jaume, la noticia apareció en toda la prensa catalana queriendo demostrar que había escaso seguimiento para la PxC. Si se hubieran realizado muchos pequeños actos en la periferia de la Ciudad Condal, indudablemente se habría movilizado mucha más masa militantes y nunca una escasa asistencia hubiera merecido primeras páginas en todos los medios de prensa catalanes.
El poder mediático procuró que a lo largo de la campaña, PxC fuera estigmatizada: en primer lugar reproduciendo hasta la saciedad el episodio de la denuncia que un familiar de Anglada presentó contra él, en segundo lugar sacando en la jornada de reflexión la noticia de la detención de un concejal por “apropiación indebida”, en tercer lugar publicando la “condena” de PxC por delito de xenofobia y racismo (cuando, en realidad, Anglada resultó absuelto) y así sucesivamente. La extrema-izquierda también se movilizó en muchas ocasiones contra PxC y hasta el mismo momento de las votaciones se ha manifestado hostil hacia los candidatos de PxC (véase el incidente de Mataró entre una concejala y una inmigrante en el propio colegio electoral). La campaña ha sido realizada en unas condiciones muy difíciles para PxC y los resultados dar lugar a la esperanza.
En Lleida se han obtenido 1.070 votos y un 0,55%. En Girona, 2.618 votos y un 0’85%. En Tarragona 3.097 votos y el 0’89%. Y finalmente en Barcelona 52,985 votos y el 2,02%. En su conjunto los resultados se aproximan a los de las elecciones autonómicas indicando que existe un “suelo” estable que apoya a la PxC.
¿Ha fallado algo en la propaganda de la PxC? A nuestro entender, sí. El mailing masivo enviado no era suficientemente claro: el díptico tenía una maquetación caótica y salvo el “Primero los de casa”, el resto del mensaje no estaba excesivamente claro. Se descendió a promesas que no eran las propias de un partido en fase de arranque y que, por tanto, carecían de capacidad de convicción (“crear 500.000 puestos de trabajo”) o que son tópicos en Catalunya (“Proponemos una mejor financiación”) y suscitan poco entusiasmo en el electorado que tiene detrás la PxC (completamente disociado del nacionalismo catalán). En general, la lectura tanto del díptico como del InfoPxC dan la impresión de que ha faltado capacidad de síntesis y se ha carecido de habilidad para transformar las ideas en eslóganes electorales. Probablemente lo que faltaba era dar cifras rotundas: número de inmigrantes en Catalunya, número de parados, nivel de subsidios que reciben unos y otros, cifras de nacimiento de inmigrantes y de autóctonos, etc, todo lo cual hubiera demostrado que Catalunya está atravesando una crisis como ninguna otra parte del Estado e incluso de Europa. Faltaron frases rotundas, impactantes, radicales, claras.
De estas elecciones, la primera consecuencia que debería extraer la dirección de PxC es concentrar el aparato central y el esfuerzo del partido en algunas zonas (cinturón industrial de Barcelona), dejando el resto a la iniciativa de las delegaciones locales. La segunda tiene que ver con la orientación general del partido. Si en la primera fase de su desarrollo PxC irradió a partir de Vic (una comarca completamente diferente al resto de Catalunya como lo dice el hecho de que los referendos independentistas tuvieran allí una participación del 40%, mientras que en el resto de Catalunya apenas llegó al 19%), ahora los baluartes están en el cinturón industrial de Barcelona. Eso implica un cambio de mentalidad y un cambio de tratamiento de los temas.
El resultado de las fuerzas identitarias (II). España 2000
Los resultados de E2000 en Valencia y Castellón han mejorado los de anteriores elecciones, pero distan mucho de ser satisfactorios. También aquí existen explicaciones. La primera de todas ellas ha sido el escaso presupuesto del que ha dispuesto la organización e incluso la rapidez e improvisación con la que se ha asumido la campaña electoral. Prácticamente 20 días antes de las elecciones todavía no existían ideas claras sobre cómo iban a afrontarse. Para colmo, el rechazo de la candidatura de Alicante a causa de la eliminación de 126 avales, en una provincia en la que existe un buen aparato militante, redujo las posibilidades de E2000 a dos provincias. En otras en las que existen delegaciones, o bien no se pudieron llegar a los avales necesarios (quedándose a 200 en Navarra) y no intentándolo en algunas provincias castellanas y andaluzas en las que probablemente se hubieran objetivo los avales necesarios. Pero, de manera realista, se consideraba que en esas provincias, aun pudiendo presentar avales no se estaba en condiciones de realizar una campaña electoral que diera algunos resultados, por lo que se optó por concentrarse en la Comunitat de Valencia.
En Castellón se ha obtenido un resultado apreciable, sin duda el mejor después del obtenido por PxC en Barcelona. E2000 pasó de 0’33% y 1054 votos en 2008, hasta el 1’24% y 3.685 votos en esta ocasión. El objetivo que se había fijado la dirección de E2000 era obtener un 3% de votos, así que la sensación de que algo ha fallado está viva compensada solamente por el aumento de un punto en toda la provincia obtenido con una inversión mínima y con el entusiasmo de medio centenar de militantes puestos en la calle continuamente durante la campaña.
En Valencia se han obtenido 5.571 votos, el 0’39% frente a los 2.220 votos y el 0’15% de 2008. El objetivo aquí era alcanzar el 0’5% de los votos, así que se ha quedado a una tercera parte del mismo. Pero la inversión en la provincia de Valencia ha sido mínima y todo se ha jugado al  esfuerzo de unos cientos de militantes que han realizado una campaña ignorada por la prensa, a menudo esforzados y que no han registrado ningún incidente.
¿Qué ocurre en E2000 para que exista un avance pero este sea excesivamente lento? Ocurren dos problemas: el primer es de imagen. E2000 tiene una imagen difícil de definir y en la que se perciben todavía algunos elementos de la vieja extrema-derecha de la transición. Para quien lo niegue o no lo entienda: E2000 no es un partido “falangista”, “ultra” o de “extrema-derecha”. Es otra cosa y algunos parecen no haberlo entendido todavía. A lo largo de la campaña se han producido algunas discusiones fraternales, pero no por ello menos significativa, sobre si era bueno o no utilizar el himno nacional tras acabar la concentración de Onda. La decisión la adoptó, sin ningún tipo de influencia exterior, el responsable de la Junta Local y, al mismo tiempo, concejal de E2000 en aquel Ayuntamiento. En lo personal puedo añadir que no es un bueno que un partido sobreactúe en ningún terreno: un partido que se llama “España” 2000, un partido que tiene como logo la llama con la bandera nacional… ¿es preciso que refuerce todavía más sus señas de identidad patrióticas? Cuando E2000 moviliza a cientos de banderas nacionales tras sus pancartas ¿cómo evitar que las miradas se dirijan espontáneamente hacia las banderas mucho más que hacia los textos de las pancartas que definen el tema de la manifestación? E2000 sigue sobreactuando en materia patriótica, olvidan que en ese terreno no se puede competir con el PP (tal como una vez más se ha demostrado hoy en la calle Génova…). Así pues, E2000 debe revisar estas cuestiones de imagen.
El segundo problema a revisar es el valencianismo. El valencianismo es una doctrina ambigua que tiene distintas intensidades: desde el “antes moro que catalán” (completamente inasumible), hasta el “som valencians, no catalans” (asumible). E2000 fue la primera organización política que rompió la tradición procedente de la transición de que en las manifestaciones patrióticas solamente se utilizaran banderas nacionales. En los primeros tiempos de E2000 extrañó el que se utilizaran banderas valencianas, algo que ahora está completamente asumido. Lo que queda es definir la naturaleza de ese regionalismo en una clave propia, tarea a realizar en los próximos meses dentro de un proceso de refundación de E2000 y la asunción de un nuevo estilo de trabajo. Existe un grupo dirigente y una Junta Nacional compuesta por 32 miembros reales y eficientes en torno a la cual debe reorganizarse el partido. Lo que está claro es que hay que definir entre otras cosas el valencianismo y sobre todo revisar lo andado con grupos como el GAV o CV (ya desaparecido). Se han convocado demasiados actos a remolque del GAV, organización que no ha ayudado a E2000 en la campaña electoral. Lo aportado por estas organizaciones valencianistas a E2000 ha sido muy poco y, a cambio se han realizado movilizaciones en episodios irrelevantes muy alejados de los temas tradicionales de E2000 en los últimos dos años: lucha contra la inmigración masiva, lucha contra la crisis económica y lucha contra la corrupción generalizada. Si bien es cierto que CV en las últimas elecciones autonómicas copió literalmente este programa a efectos electorales, lo cierto es que una vez se desintegró el partido muy pocos de sus miembros han solicitado la incorporación a E2000. Por tanto, este período de realizar “causa común” con las organizaciones como el GAV debe ser superado y abandonado al no haber aportado absolutamente ningún avance a E2000.
Resulta curioso constatar que fallos internos hicieron que el III Congreso de E2000 no tuviera el seguimiento que hubiera sido de desear, pero al mismo tiempo, hace falta constatar que justo inmediatamente cerrado el congreso y hasta los mismos últimos días de la campaña electoral, se han ido incorporando tres delegaciones nuevas, varios círculos locales están en formación, incluso fuera de la Comunitat Valenciana. La voluntad de la Junta Nacional de E2000 en este momento consiste en abordar la reorganización del partido a partir de la reunión de esta estructura de dirección convocada para el próximo 3 de diciembre.


Ernesto Milá. 
www.identitaria.es

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