Demografía de sustitución

En geografía humana hay dos indicadores para estudiar la evolución demográfica de un territorio concreto. El crecimiento vegetativo, que es el índice que expresa el aumento de la población de un país relacionando el número de nacimiento y el de fallecidos, y el crecimiento real, que expresa la magnitud anterior pero matizada por el flujo de inmigrantes/emigrantes que recibe o despide dicho territorio.

Sin embargo, para los que quieran acercarse a la compresión de la evolución demográfica en la Europa occidental es necesario introducir una variable más en estos cálculos, sin la cual es imposible analizar la realidad de los procesos de mutación demográfica a los que está sometido nuestro continente. La variable es el impacto de la composición étnica en los factores arriba señalado. Añadiendo este nuevo factor, sacaremos una conclusión clara: la característica principal de la evolución demográfica de la Europa occidental en las tres últimas décadas, es el cambio en la composición antropológica de la población; lo determinante no es tanto saber qué índice de crecimiento vegetativo o real tiene cada uno de nuestros Estados, sino constatar que estamos ante un fenómeno de sustitución antropológica, mediante el cual la población europea autóctona es paulatina e inexorablemente sustituida por inmigrantes extraeuropeos, venidos mayoritariamente del Tercer Mundo. De no parar esta tendencia demográfica, los europeos autóctonos seremos minoría en países como Reino Unido, los Países Bajos, Portugal, Bélgica o Francia en aproximadamente 20 años, y en poco tiempo más España, Italia, y otros países del entorno sufrirán la misma suerte.

Si tenemos en cuenta los dos índices demográficos citados al principio, vemos que el factor de la inmigración incide de forma determinante tanto en el primero como en el segundo. El hecho de que el 75% de los niños nacidos el 1 de enero de este año – un dato realmente preocupante - sean no europeos, es un síntoma evidente de que el crecimiento vegetativo español está completamente mediatizado por el factor étnico, matización que viene marcando este índice desde principios de la década de los años 90, ya en 2003 la tasa de nacimiento de españoles autóctonos estaba por debajo del 1, situándose entre el 0.8 y el 0.9 mientras que el total de nacimientos en nuestro suelo llegaba al 1.2, varios periodistas titularon los rotativos de “España sigue creciendo demográficamente gracias a la natalidad de los inmigrantes”, que ese mismo año veían cómo se triplicaba el número de colombiano,s ecuatorianos y marroquíes nacidos en España. Es obvio el efecto acumulado y progresivamente intensificado de esta tendencia en la composición antropológica de los menores de 15 años residentes en España, franja de edad en la que muy pronto los autóctonos estarán en inferioridad numérica.

Si pasamos al crecimiento real, los datos son aún más preocupantes, a pesar del constante intento de maquillaje de cifras, tergiversando el número de inmigrantes que vuelven a sus países y callando sobre el número de los nuevos que llegan, los números son claros. España tiene hoy 7 millones de inmigrantes, entre los declarados (5.200.000), los ilegales (cerca de 700.000) y los nacionalizados “españoles” (1.100.000), con un constante ritmo de llegada y un crecimiento demográfico mucho mayor que los autóctonos. Es ocioso señalar cuál será el resultado final.

Sin embargo tenemos que añadir un nuevo factor que viene a empeorar aún más la situación. 450.000 españoles abandonaron nuestro suelo en 2011, se prevé que en 2012 serán 500.000, un total de un millón en dos años (El País Semanal 11-12-2011). Esto tiene un nefasto doble efecto: en primer lugar supone un empobrecimiento de la población española que ve cómo un millón de sus jóvenes más preparados abandonan el país y son “sustituidos” por población inmigrante de baja o nula cualificación, en la lógica mundialista del desenraizamiento; en segundo lugar, al abandonar un millón de personas autóctonas el país, inmediatamente se reduce el porcentaje de población autóctona y aumenta en la misma proporción el de extranjeros. Un auténtico disparate, y una de las más peligrosas consecuencias de esta crisis socio-económica que han creado los políticos y la finanza especulativa internacional.

De la inmigración de trabajo a la colonización de poblamiento.

Las palabras no son inocuas a la hora de expresar conceptos o fenómenos, el uso de uno u otro término esconde siempre una carga ideológica o propagandística, por eso debemos evitar entrar en la dialéctica de lo políticamente correcto y llamar a las cosas con los términos que más fidedignamente representen la realidad a la que nos queremos referir.

La lógica del mundialismo y de lo “políticamente correcto”, intenta limitar el fenómeno de la llegada masiva de millones de personas del Tercer Mundo a Europa, a una inmigración laboral, relacionada con la ocupación de determinados puestos de trabajo, y, como tal provisional, y con fecha de retorno. Nada más lejos de la realidad, las motivaciones de los inmigrantes son de lo más variado – muchos de ellos víctimas de las injusticias del ultracapitalismo mundialista - pero el fenómeno global al que nos enfrentamos es el de una auténtica colonización de poblamiento. Europa no acoge inmigrantes, sino que somos demográficamente colonizados por poblaciones extranjeras que – siendo o no su intención inicial - se asientan en nuestro suelo y se instalan con el objetivo de perpetuar aquí a sus futuras generaciones, eso es precisamente la colonización que en este caso no se basa en la llegada de élites colonizadoras, sino en la reversión demográfica por el número, en un proceso que será imparable si no es revertido en los próximos veinte años.

No lo decimos sólo nosotros, ya en el año 2000, la Sección de Población de la ONU hablaba de la “inmigración de remplazo”, como la única forma de “compensar” la baja natalidad de los pueblos europeos. Ellos también eran conscientes de que la inmigración terminará mutando la personalidad antropológica de Europa, la diferencia es que lo que para la ONU es el “objetivo loable”, para los identitarios europeos es la mayor amenaza a la que se ha enfrentado nuestra milenaria civilización.

Sin duda, Europa está en decadencia, en decadencia económica, social, demográfica y sobre todo moral. Sólo la recuperación de nuestros valores, y el rearme moral de los pueblos europeos podrá parar este anunciado suicidio demográfico colectivo.

Enrique Ravello
Secretario de Relaciones nacionales e internacionales de PxC

8 comentarios :

  1. Dejaos de subterfugios y decid la cruda verdad: esta sustitución demográfica sólo ha sido posible porque al español medio le repugna tener hijos. Cierto que las condiciones económicas no son las mejores, pero la razón verdadera es el rechazo brutal a todo lo que supone tener hijos (algo que se desprecia como "tercermundista") para así no vernos privados de ninguna comodidad material. La propaganda del sistema funciona a todo trapo en ese sentido.

    Veo que enfocáis mucha la crítica en la inmigración masiva, pero no tocáis apenas otro este hecho sin el cual no se explica. No creo que hubiesen venido tantos inmigrantes si España hubiera tenido una tasa de natalidad razonable, que al menos permitiese el relevo generacional.

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  2. Favila esa es otra de las razones, a los jovenes practicamente nos lo han hecho imposible entre banqueros, políticos y grandes empresarios. Sus condiciones laborales afectadas por la deslocalización e inmigración y las esclavizadoras hipotecas nos condenan a morir sin descendencia.

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  3. Favila:
    Y le decía el científico a la cobaya
    "si meto más cobayas en tu jaula es por tu culpa de no haber querido tener más hijos, llevo años experimentando contigo, inoculandote vacunas, probando métodos anticonceptivos contigo y tu ahora te quejas de que en la jaula ya no cabéis más, que poca vergüenza que tienes rata egoísta"

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  4. Esta claro que se puede negar la evidencia pero culpar a los jóvenes españoles de no tener hijos como conejos, a los cuales no poder dar una atención económica y familiar adecuada debido a las condiciones económicas y sobre todo laborales que vivimos, culparnos a nosotros, jóvenes españoles, de la inmigración salvaje y descontrolada que sufrimos, es de verdaderos rastreros, esta claro que los inmigrantes están aquí por que entre otras cosas en sus países no han sido capaces de mostrarse tan exigentes como en el nuestro pidiendo derechos y demás, porque aquí hay muchas personas interesadas en esa mano de obra barata, están aquí por las políticas nefastas de nuestros gobernantes que han abierto de par en par las puertas de nuestra casa, están aquí porque interesa a unos especuladores sin escrúpulos, pero no me diga Ud. que están aquí porque yo solo tengo dos hijos.

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  5. Favila, efectivamente parte del problema es que la gente no procrea, es la pescadilla que se muerde la cola. Pero en el fondo es como querer repoblar un bosque con eucaliptos de rápido crecimiento. La culpa es que efectivamente no se plantaron robles, pero lo que está claro que esos eucaliptos sobran y los ha puesto ahí alguien especulador a quien le interesa solo la leña que de ese arbol, no le interesa ni el bosque, ni los animales, ni si crecerá algo después.

    Como padre de familia también te digo. Han cambiado nuestra sociedad. Antes con 1 sueldo se vivía, ahora mismo, hace falta que los dos trabajen (o al menos hasta el inicio de la crisis) y el ritmo frenético de vida que nos han impuesto nos hacen que seamos poco reflexivos y que la gente actúe por impulsos y al son de lo que dice la TV o la opinión social o políticamente correcta. Todos somos más individualistas, y casi nadie piensa en el futuro común, en este caso, el de nuestra nación.

    En este contexto la mal llamada liberación de la mujer fue la gota que terminó con el modelo de sociedad "tradicional" y que ha dado paso a lo que tenemos hoy en día. Además, hasta hace muy poco el Estado no ayudaba a que a la gente le diera por tener hijos.

    Otro factor, nos están infantilizando, y cada vez maduramos de una forma más lenta y tardamos más en tener sentido común, y en ser conscientes de quien somos y que queremos. No hay propaganda de ningún tipo que anime a los jóvenes a hacer algo diferente, y que les enseñe a que probablemente lo mejor que puedan hacer en la vida es tener un hijo (por lo menos), en lugar de tirarse 3 días sin dormir y ponerse de todo hasta el culo cada fin de semana.

    Creo que fue Bill Gross (una de las personas que mueve literalmente los mercados de bonos a nivel mundial), en una visita a España quién respondío que la mejor recomendación que podía hacer era "tengan un hijo". Hasta desde un punto de vista meramente económico, sin natalidad no hay futuro ni para la sociedad ni para el individuo.

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  6. añado, los países del Golfo tienen una natalidad explosiva (en media más de 5 hijos), y está lleno de inmigrantes que han llegado también masivamente como mano de obra barata

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  7. Que sepas Favila, que a los españoles no nos repugna tener hijos, amamos a nuestros hijos por encima de todo, y ese amor es el que no nos permite tener hijos como conejos y meterlos apiñados en unos pocos metros sin calidad de vida, es la diferencia cultural entre los españoles y la mayoría de los inmigrantes.

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  8. asesor, en eso tienes razón, me parte el alma ver como hay negras del Africa que meten a los niños en las pateras a sabiendas de que pueden morir, o se meten embarazadas, y lo hacen por que les da igual un hijo más que menos, no valoran la vida, y lo que si valoran es llegar a Europa, que las den la nacionalidad o residencia, y que luego hagan reagrupamiento familiar

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