Desarticulado en Alcalá un grupo que 'fabricaba' tarjetas bancarias con datos comprados a hackers


(EFE) - La banda detenida por falsificar tarjetas de crédito compraba las numeraciones a 'hackers' de Estados Unidos por entre 10 y 50 euros, dependiendo del límite de cada modelo, y habían defraudado más de 100.000 euros en el último año.

La Policía Nacional ha desarticulado un grupo que "fabricaba" tarjetas bancarias, reproduciendo completamente el diseño de las auténticas, en un completo laboratorio que ha sido desmantelado en un trastero de la localidad madrileña de Alcalá de Henares.

Los arrestados son tres hombres y una mujer de nacionalidad rumana de entre 25 y 35 años, dos de los cuales tienen antecedentes por hechos similares, y cuya actividad fue detectada por la policía a mediados del año pasado, cuando una entidad bancaria alertó de pagos hechos con tarjetas falsas por la zona del corredor del Henares.

Los detenidos compraban por Internet numeraciones de tarjetas de crédito a 'hackers' o piratas informáticos que se las vendían por entre 10 y 50 euros, dependiendo del límite de la tarjeta, ya que las de empresa con altos límites de gasto son más cotizadas, según ha relatado uno de los agentes del Grupo XX de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, encargado de la operación.

Las víctimas solían ser ciudadanos estadounidenses que normalmente no se percataban de los cargos fraudulentos hasta varios días o semanas después, un tiempo que los ahora arrestados aprovechaban para hacer compras fundamentalmente en gasolineras, aunque también las hacían en perfumerías o tiendas de electrónica.

Luego vendían lo comprado a terceras personas, según han relatado los investigadores.

La banda estaba liderada por una mujer que se encargaba de conseguir las numeraciones de las tarjetas, mientras otros miembros las falsificaban utilizando sofisticados equipos y otros realizaban las compras.

La troqueladora, la impresora y el lector de tarjetas que utilizaban les permitían obtener tarjetas falsas de alta calidad que simulaban las de VISA o Mastercard, del tipo que no requiere marcar un número 'pin', sino únicamente firmar, y en las que ponían un nombre ficticio.

Al ir a comprar presentaban la tarjeta y firmaban con ese nombre ficticio, sin causar sospechas normalmente, ya que aunque la numeración de la tarjeta solía corresponder a un banco americano, ellos la imprimían en tarjetas que supuestamente correspondían a bancos españoles.

La troqueladora y el lector de tarjetas utilizados por la banda cuestan unos 1.000 euros cada uno, por lo que, una vez desembolsada esa cantidad, casi todo eran beneficios.

Dos de los cuatro detenidos han ingresado en prisión -uno de ellos tiene antecedentes y el otro no-, mientras que otro de los arrestados y la mujer fueron puestos en libertad por un juez.

Los 'hackers' no han sido localizados, por lo que la operación continúa abierta, en colaboración con el servicio secreto norteamericano y entidades financieras norteamericanas.

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