En la mente de un salafista

(EL MUNDO) Buscan el futuro en los anales del islam y mirando hacia la Meca. Los salafistas irrumpieron con fuerza en las elecciones parlamentarias egipcias y agitan su ideario desde los márgenes de la política en Túnez y Libia. De inexpugnables líneas rojas, abanderaron esta semana la airada respuesta a la burda película sobre el profeta.

Su vuelta a los ancestros, basada en la lectura literal del Corán y el "Hadiz" (dichos y hechos de Mahoma), no es una doctrina compacta y nutre tanto a los defensores de una reislamización pacífica como a organizaciones terroristas y células de Al Qaeda. Al primer grupo pertenece el egipcio Hosam Eid, un traductor de español que trabaja en el servicio de asistencia telefónica de una multinacional.

"Hay que volver a la verdad del islam, que te enseña a vivir con dignidad, justicia y amor", explica a ELMUNDO.es Eid desde el salón de gustos victorianos de su apartamento cairota. "Cuando tomas este camino, llega un momento en el que quieres poseer todos los aspectos del islam incluso físicamente", agrega.

El universo de Eid une su rechazo al culto los santones con el rigorismo moral o el gusto por el trabajo. A diferencia de los Hermanos Musulmanes, las organizaciones salafistas carecen de una estructura organizada y se aglutinan en torno a distintos jeques. Su fe en el orden islámico propugna que la 'sharia' (ley islámica) gobierne todos los apartados de la vida.

"Ya no se trata solo de cumplir con la práctica del salat (los cinco rezos del día). Queremos imitar al profeta en todo. Y eso te hace una persona especial que puede concentrar su vida en lo más importante y obviar aquellas acciones que no dejan huella", dice este padre de familia que habla un pulido español.

"Lo aprendí porque siento que musulmanes y españoles pertenecemos a una civilización común", argumenta. Hosam accede a responder las preguntas sobre una corriente apenas conocida que esta semana ha centrado el foco de los medios occidentales a propósito de la burda sátira contra el profeta.

Estado por la gracia de Alá

"No hay otra opción que un estado islámico. Todo el mundo sabría cuáles y donde están sus derechos y deberes y cómo se organiza la sociedad", asevera Hosam. Un sistema construido por especialistas islámicos de cada ámbito a partir de sus fetuas (decretos). "Lo primero sería reformar las leyes del matrimonio y del divorcio. Hay mucha gente sufriendo".

Los castigos físicos, la última estación

¿La ley del talión? "Sí pero solo al final", dice Hosam. Para aplicar los "hudud" –castigos como los latigazos o la amputación de extremidades- se necesita "haber arreglado previamente los males de la sociedad". "Cuando no existan pobres, desempleados o jóvenes que no puedan casarse se implantará". Un estado difícil de lograr en un país de 82 millones de habitantes y arrasado por los abismos sociales. Hosam, sin embargo, pronostica que el final del camino llegará en 15 o 20 años. Los castigos son, a su juicio, "la cerradura del palacio". "El palacio no puede quedar abierto a los ladrones". Pero aclara: "No es una opinión personal. Los castigos están mencionados en el Corán y tenemos que aplicarlos literalmente porque es la ley del creador".

Velos y barbas

Hosam se retuerce cuando observa a alguna musulmana lucir cabellera por la calle. "Debemos hacer un esfuerzo por explicar que es incorrecto no llevar velo. Lo dice el Corán y la 'Sunna' (tradición) del profeta". "La sociedad tiene que reconocer que hemos pasado de hacer lo correcto a hacer lo que nos gusta", agrega. El 'hiyab' sería la indumentaria básica. Pero existen otras opciones: "Para mi el 'niqab' (la prenda que cubre todo el cuerpo salvo los ojos) es mejor". Tampoco es una elección gratuita su barba. Por recomendación del profeta, Hosam se la dejó crecer en 2007 después de 10 años de espera. "No quería tener problemas con la seguridad del estado", justifica.

Del 11-S y la 'yihad'

Como otros muchos egipcios, el traductor aún tiene dudas sobre la autoría de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York. "No estoy seguro de que Osama Bin Laden planeara el 11 de Septiembre. En 11 años no hubo pruebas sólidas", apunta. Preguntado por los grupos violentos, arguye: "EEUU no está dejando otra opción al pueblo afgano. La violencia solo produce más violencia. Si queremos promover de verdad la convivencia hay que hablar. Hablando se entiende la gente".

Con la música a otra parte

En las paredes de su vivienda, a unos metros de las majestuosas pirámides de Giza, no cuelgan retratos familiares. "Hay cierta disputa entre los ulemas. Se permiten los recuerdos fotográficos pero se prefiere no exhibirlos en los muros para no hacer exageración de las personas", explica. Y en sus estancias tampoco hay rastro de melodías. "Ya no escucho música. Antes, cuando lo hacía, sentía que la canción rodaba por mi cabeza y quería canturrearla. Es 'haram' (ilícito) y una distracción", replica. Y agrega: "Ahora pienso y produzco más en el trabajo".

El fin de las bailarinas

El arte es otro de los campos donde los salafistas no permiten concesiones. En Egipto, uno de sus objetivos es erradicar la tradicional danza del vientre que a menudo asocian con la prostitución. "Está en contra de la dignidad. No se puede ganar dinero de cualquier modo y no podemos empujar a una mujer a ganarse la vida con su cuerpo. Habría que prohibirla", sostiene Hosam. Las bailarinas, añade, "se acostumbran a la vida de luces y dinero pero en el fondo no son felices". Hay otras maneras ilícitas de ganarse un sueldo: "Cualquier trabajo es 'halal' salvo aquellos que sirven para engañar, dañar o robar".

Los faraones nos observan

Hace un año un líder salafista incendió el país con su propuesta de revestir de cera las pirámides y la esfinge. Hosam, sin embargo, discrepa: "Son símbolo de una civilización que los alzó por orden divino. Hay que preservar esos monumentos para que la gente vea como eran de poderosos y donde están ahora".

De turismo, sin bikinis ni alcohol

El debate sobre el consumo del alcohol y el uso de bikinis en las playas egipcias es más complejo que una simple prohibición. Y tiene lecturas diferentes. Para Hosam, lo que debe prohibirse es la producción de alcohol en territorio egipcio. Y sobre el bañador, propone su uso solo en zonas reservadas para occidentales. Pero él, que trabajó en el sector, apuesta por "mejorar" los viajes de extranjeros: "Hay que enseñarles la verdadera vida de los musulmanes y no un producto al estilo europeo. Yo quiero visitar España para ver como vive allí la gente normal".

Ni pornografía ni homosexuales

Egipto debe ser una tierra libre de pornografía. Así lo entiende Hosam: "Daña a los jóvenes y hay que proteger a la sociedad". Y sobre la homosexualidad, está convencido de que se trata "de una enfermedad que tiene cura" . Es urgente, apostilla, "volver a tener relaciones naturales". "La solución es cambiar la manera de pensar de la sociedad y de sus individuos".

Cine con cortes

Como en Cinema Paradiso, el recato del traductor sugiere consumir una versión revisada de las películas que llegan de Hollywood. Sin besos ni escenas de alto voltaje erótico. "El cine es un medio. Yo dejé de ver películas americanas porque había escenas que me ofendían". El tiempo libre tiene otros pasatiempos. A Hosam le gusta el fútbol. "Hay cosas más importantes pero no es 'haram'. De hecho, pocas cosas lo son".

3 comentarios :

  1. ¡¡IMÁN SALAFISTA EN ALCALÁ!!17 de septiembre de 2012, 21:55

    Abu Omar Hussein, nacido en El Cairo, dijo hace un par de años:

    “Prohibir el ‘hijab’ es un crimen” pero la lapidación “es una ley de Dios”

    http://www.diariodealcala.es/articulo/general/2518/ldquo-prohibir-el-lsquo-hijab-rsquo-es-un-crimen-rdquo-pero-la-lapidacion-ldquo-es-una-ley-de-dios-rdquo

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  2. Que se lo lean bien los que apelan a la democracia y a la libertad de creencia cuando se alerta sobre estos peligrosos individuos, pues ellos son INCOMPATIBLES CON LA DEMOCRACIA y con cualquier sistema occidental.

    Que sepan que a estos señores los tenemos aquí dentro ya.

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  3. Todo esto es el juego y el baile de los hipocritas.
    El juego que estamos viendo desde unos años atras para tirar piedras a nuestras iglesias, criticar y mezclar todo lo que tenga que ver con el catolicismo con "la derecha del franquismo", hay que quemar las cruces y lanzar a los cuatro vientos que somos un gran pais laico.
    Y el baile es de que los mismos que queman esos crucifijos y tiran las piedras, hay es donde se olvidan de ese gran pais laico para hablar de libertades y derechos para la imposicion de mezquitas por todo el suelo español...
    Que de una vez por todas la gente empiece a entender que el islam no tiene razon de ser en nuestra sociedad.
    No se merecen esto nuestros hijos.

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