Batalla de Lepanto: acción y servicio de Miguel de Cervantes

En este inicio del mes de octubre, caprichoso, convergen dos fechas que nos parecen dignas de recordar, en primer lugar el día 7 de octubre de 1571 cuando tuvo lugar la Batalla de Lepanto. Y el día 9 de octubre de 1547 cuando Miguel de Cervantes, participante en Lepanto y más grande literato español, fuera bautizado en nuestra ciudad. Queremos hacer una pequeña reseña sobre la vida de servicio que dedicó Cervantes en un momento complicado como lo fue la segunda mitad del siglo XVI.

En 1570 entra en el servicio militar Miguel de Cervantes, entonces acto voluntario, con el único objetivo de servir y crecer si el valor le acompañaba. Se alistó primero en Nápoles a las órdenes de Álvaro de Sande, luego se incorpora a la compañía de Diego de Urbina, bajo cuyas órdenes se embarcaría en la galera Marquesa, junto con su hermano Rodrigo, para combatir, el 7 de octubre de 1571, en la batalla naval de Lepanto. Cervantes enferma de malaria y padece fiebres altas, lo que no impide que pelee heroicamente, recibió dos arcabuzazos en el pecho y uno en la mano izquierda, que se la dejaría inutilizada para siempre. A cambio, quedaría inmortalizado como El manco de Lepanto y lo conservaría con orgullo hasta su muerte.

En 1572 pese a haber perdido el movimiento de la mano izquierda, se incorpora a la compañía de don Manuel Ponce de León, del tercio de don Lope de Figueroa, y participa, ya en calidad de "soldado aventajado", en varias campañas militares durante los años siguientes: Navarino y La Goleta son las más importantes. Entre tanto permanece en los cuarteles de invierno en Sicilia, Cerdeña y Nápoles. Obtiene cartas de recomendación para que el rey Felipe II ascendiese al valiente soldado, de mano de don Juan de Austria y del duque de Sessa y decide regresar a España en 1575, durante este viaje los corsarios le apresaron y llevaron a Argel, donde sufrió cinco años de cautiverio (1575-1580). Las cartas de recomendación hicieron que su vida no corriese peligro ya que era considerado como un preso por el que podrían obtener un buen rescate, fijándolo en 500 ducados de oro. Estos años fueron los más amargos de su vida y dejaron una profunda huella en Cervantes, durante este período intenta fugarse en varias ocasiones, todas fallidas. Consigue su libertada gracias a que su rescate es pagado por el fraile trinitario fray Juan Gil, con las monedas obtenidas de sus recorridos pedigüeños por la geografía española.

Los diez años que Cervantes dedicó a la carrera militar, entre 1570 y 1580 cuando fue liberado de Argel, destilaron para él un conocimiento de primera mano de uno de los conflictos clave de la realidad de su tiempo como era la lucha por la hegemonía en el Mediterráneo y la lucha de dos culturas, personificadas y protagonizadas por las flotas españolas y de sus aliados, en continua lucha con las berberiscas, que provocó en Cervantes el sentimiento de labrar un momento decisivo de la historia y, sin duda, el orgullo de su patria.

Nada hay de retórica cuando Cervantes llama a la batalla de Lepanto, como “la más alta ocasión que vieron los siglos”. En esta batalla demostró su valor, que renovaría en muchas otras ocasiones, lo que le valió el reconocimiento de otro de los protagonistas principales del momento, don Juan de Austria, quien llegaría a ser su protector en Italia.

© España2000 - www.alcalainos.es

2 comentarios :

  1. No ha de pasar mucho tiempo para que nos hayamos de enfrentar a otra ocasión como la de Lepanto. Preparémonos para ella porque habremos de vencer o morir.

    ResponderEliminar