Biografía de Miguel de Cervantes

Don Miguel de Cervantes Saavedra es sin duda el escritor español de más nombre, y el alcalaíno más universal. Sin embargo su apasionante y tumultuosa vida discurrió en la pobreza y estuvo salpicada de desgracias y golpes de mala fortuna.

Su vida militar, sus cautiverio en tierras moras, sus continuos viajes, sus necesidades y su indiscutible ingenio (fue un literato muy adelantado a su tiempo) dieron a su obra, en especial al universal Quijote, una riqueza de la que debemos estar muy orgullosos.

Cervantes fue un español de aquella época, donde se podía correr mundo y aventuras sirviendo al Rey a la vez que la necesidad desarrollaba la picaresca para sobrevivir en una sociedad rica en linajes y honores pero bastante pobre de dineros. Su propia vida fue en ejemplo de lo dicho, digna de la mejor de las novelas, una juventud llena de episodios heroicos y aventuras, con muchos misterios sin aclarar y una madurez complicada donde tuvo la capacidad de desarrollar una nueva forma de narración.

Nació don Miguel hidalgo en nuestra ciudad a principios de octubre de 1547, no se conoce el día, lo cierto es que fue bautizado el día 9 en la parroquia de Santa María la Mayor. Su padre (Rodrigo de Cervantes) era cirujano (en la época, barbero), lo que le llevaba a cambiar de residencia cuando faltaba el trabajo. Así, el niño Miguel pasó después por Valladolid, Córdoba, Sevilla (la mayor ciudad de España y una de las mayores de Europa en aquellos días) y, finalmente, Madrid (la pequeña Villa donde Felipe II había instalado su Corte). A pesar de las continuas dificultades económicas, los siete hijos de la familia tuvieron una buena educación, siempre con preferencia por los colegios de los Jesuitas. Es muy probable que Cervantes tuviese formación universitaria aunque se desconoce.

En 1569, un tal Miguel de Cervantes es condenado en Madrid a arresto y amputación de la mano derecha por herir a otro hombre, pena habitual para los que osaban hacer uso de las armas en las proximidades del Palacio Real. Probablemente se trataba de nuestro gran autor porque a finales de ese año hay documentos que le sitúan en Italia, con certificado de cristiano viejo, alistado como soldado de los Tercios (salida muy común para los que tenían deudas pendientes con la justicia).

En Octubre de 1571 participó como infante en las galeras españolas que combatieron al Turco en la memorable batalla de Lepanto. Cervantes resultó herido, quedando inutilizado su brazo izquierdo, por lo que le quedó el glorioso apelativo de “el manco de Lepanto”. La minusvalía, sin embargo, no le retiró del oficio militar, porque posteriormente participó –junto a su hermano Rodrigo- en la batalla de Corfú (otra vez bajo las órdenes de don Juan de Austria) y consta su paso por Nápoles, Sicilia y, probablemente, Génova (ciudad que describe en El licenciado Vidriera) y Roma (al cardenal Aquaviva de aquella ciudad dedicó La Galatea). Por sus poemas sabemos que tuvo un hijo en Nápoles, Promontorio.

En septiembre de 1575 volvía desde Nápoles a la Corte española, con cartas de recomendación al Rey para su ascenso a capitán, cuando la goleta en la que navegaba se vio separada de su flota por una tormenta y, después, asaltada por corsarios berberiscos en el trayecto de Marsella a Barcelona, después de un combate (donde murió el capitán cristiano), los hermanos Cervantes fueron presos y trasladados a Argel. La incapacidad de su brazo izquierdo lo salvó de remar como esclavo en las galeras además, las cartas de recomendación para su ascenso, lo identificaron como un personaje por el que se podría obtener un buen rescate. Las hermanas consiguieron reunir el rescate de Rodrigo dos años después; desesperado, don Miguel intentó fugarse al menos en cuatro ocasiones. El rescate, reunido por su madre, Leonor de Cortinas, con ayuda de frailes mercedarios, llegó en 1580.

Con treinta y tres años, después de cinco años de guerras y otros tantos de cautiverio, rico en experiencias pero manco y pobre, estaba otra vez en la casa familiar de Madrid. Se sabe que intentó obtener un cargo de funcionario en las Américas sin éxito y que tuvo una hija, Isabel, con una mujer casada (Ana de Villafranca –aunque no faltaron los rumores que la hacían hija de una de sus hermanas-).

En 1584, a la edad de treinta y siete, publicó con cierto éxito la novela pastoril La Galatea, lo que le animó a dedicarse profesionalmente a la escritura. Con esa misma edad se casó con Catalina de Salazar y Palacios, una jovencita de Esquivias (Toledo) de sólo dieciocho años.

Sus comedias teatrales (el teatro era la pasión de los madrileños de entonces) no tuvieron ningún éxito, y tenía dura competencia en aquellos días con otros muchos autores encabezados por el gran Lope de Vega, por lo que se vio obligado a trasladar su residencia al pueblo de su esposa aunque sin dejar de estar en contacto con el ambiente literario madrileño.

En 1587 obtuvo el puesto de Comisario Real (recaudador) para la Armada con la que Felipe II intentaba invadir Inglaterra, su periplo por tierras andaluzas fue conflictivo: en Écija fue excomulgado por su celo recaudatorio (se entiende que apretó más de lo admisible a alguien cercano a la Iglesia del lugar) y, en 1592, fue encarcelado en Castro del Río acusado de vender parte del trigo requisado. Al tener noticia de la muerte de su madre, en 1594 se traslada de nuevo a Madrid. Pero sus desgracias no cesan, la quiebra de un banquero que supuestamente le guardaba los dineros recaudados le lleva a la cárcel de Sevilla durante cinco meses.

En 1605, con cincuenta y ocho años, rodeado de su familia (hermanas, hija, sobrinas y esposa que siempre le habían ayudado pero que también le habían causado no pocos problemas con la ley y con las buenas apariencias), publica El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha que obtiene de inmediato gran reconocimiento y mucha popularidad pero que tampoco le saca de la pobreza.

A diferencia de otros grandes autores del Siglo de Oro, Cervantes nunca consiguió el favor de algún mecenas o personaje importante que le ayudase económicamente para desarrollar su trabajo sin estrecheces.

En 1613 publica Las novelas ejemplares, en 1614 Viaje al Parnaso y en 1615 Ocho comedia y ocho entremeses. En 1614 le sorprendió la aparición de una segunda parte de su Quijote, firmada por un tal Avellaneda (seguro un seudónimo que ocultaba a algún escritor de cierto prestigio y no muy lejano de su entorno); el caso de escribir segundas partes de una obra ya conocida no era extraño entonces ni motivo de pleito, lo que resulta llamativo es que el tal Avellaneda no pierde ocasión para criticar los fallos de la novela original e incluso dejar caer referencias indirectas a las partes oscuras de la vida de Cervantes. En vista de la afrenta, espoleado por su impresor, se puso con la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, donde le deja “muerto y bien muerto” para evitar nuevas aventuras. Este libro, que resultó ser su obra cumbre, se publicó también en 1615.

En 1616, viejo y enfermo, publica Los trabajos de Persiles y Segismundo, muriendo en abril de ese año en su casa de Madrid acompañado de su esposa. Para entonces El Quijote, una forma literaria nueva para la época, la primera gran novela moderna, donde se mezcla el humor y la trascendencia, la realidad y la fantasía, ya se había traducido al francés y al inglés. Además, con las novelas ejemplares, Cervantes iniciaba la novela corta.

A. Iglesia

1 comentario :

  1. La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la liertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.

    Salve Cervantes!!!! Arriba España!!! y viva todos los que luchan por que siga siendo una nación libre

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