Inmigrantes

BD.- Hoy he ido a un hipermercado de la cadena Alcampo, en una ciudad castellana cualquiera. Mientras recorría los pasillos del establecimiento, me he encontrado con una concentración de empleados extranjeros (sudamericanos) más alta de lo que habitualmente aprecio en estos lugares. He contado 4 reponedores y dos cajeras, estas últimas distintas a otras que suelo ver en ese mismo supermercado.

Posiblemente haya más de 10 empleados de distintos países sudamericanos, más algunos de países del este europeo: una proporción bastante alta del total, por lo que se puede apreciar a simple vista

Por las calles de esa misma ciudad, cada vez veo más personas mendigando, algunas de las cuales ya no tienen el antiguo perfil del tipo marginal, posiblemente algo alcohólico o drogadicto, con o sin perro(s), sino que parecen pertenecer a esa nueva categoría de nuevos pobres obligados al ejercicio de la mendicidad por la crisis, pero que todavía visten limpio y se afeitan de vez en cuando.

La ciudad está llena de tiendas de todo a cien, bazares inmensos y comercios de comestibles chinos. Y carteles de “Se Vende por cierre definitivo” en las persianas de numerosos comercios españoles en quiebra. Esto, para situar el decorado del drama en escena.

Uno de los mantras obsesivos con los que se pretende engañar a los españoles en el grave problema de la inmigración es que los inmigrantes vienen a realizar aquellos trabajos que los españoles no quieren para sí. Sin negar que esto puede ser cierto en determinados casos, la verdad es que en su conjunto eso no es verdad y es sólo la excusa hipócrita para seguir discriminando a los españoles y favoreciendo a los inmigrantes.

Tomemos el caso de los empleados de supermercado e hipermercados. Todos vemos que la cantidad y proporción de empleados visiblemente extranjeros aumenta a ojos vista. Nadie medianemante serio puede pretender que ese tipo de empleos es despreciado por los españoles, por los mismos que dejan curriculums a miles en cualquier centro comercial en la esperanza de ser llamados para cubrir una plaza. Que nos digan que los españoles no son muy entusiastas a la hora de ir a trabajar en los invernaderos de El Ejido (por poner un ejemplo clásico), eso estamos dispuestos a tomarlo en serio. También es cierto que las condiciones laborales y económicas, más el personal extranjero con el que hay que convivir, no invita a un español común y corriente a postular por un trabajo así. Pero lo que no es creíble de ninguna manera es que haya falta de aspirantes a trabajar en un Aki o un Mercadona, porque eso no es cierto. Actualmente cualquiera, sin calificaciones o con diplomas, entraría a trabajar de jardinero en cualquier ayuntamiento sin pensárselo dos veces. En un comercio o en una gasolinera igualmente, en la hostelería, bares y restaurantes, y en otros muchos lugares, etc…

Hay en España 5 millones de parados oficiales (en realidad hay más), más de 1 millón de familias sin ingresos, millones más de españoles con trabajos ocasionales, contratos basura y sueldos de miseria. En este panorama de extrema gravedad y penuria creciente, ¿podemos permitirnos tener inmigrantes que ocupan trabajos que necesitan los españoles para poder vivir? ¿Qué sentido tiene, o mejor dicho: qué pervesión es esta de tener gente llegada de Ecuador o de Colombia en los supermercados de la misma ciudad donde miles de españoles de todas las edades están en una situación de necesidad y en trance de caer en la pobreza y la miseria, sin una salida a la vista a tan dramáticas circunstancias?

Esos inmigrantes sobran. Su presencia en España no cumple ninguna función benéfica para los españoles, muy por el contrario la inmigración empeora las condiciones de vida de la mayoría de los españoles y suponen un lastre que imposibilita toda posibilidad de mejoría. Nunca hemos necesitado a la inmigración, porque nunca hemos bajado de los 2 millones de parados, incluso en los “mejores” años de ese acabado crecimiento y olvidada prosperidad de los 90 en adelante. Esto es de sobra sabido y hasta la misma patronal lo ha reconocido hace poco por boca de uno de su máximos cargos que ha admitido algunos “errores” en la política de inmigración en las dos décadas últimas.

La inmigración es una auténtica plaga, y no hacemos distinciones entre los que trabajan y los que no, porque los primeros le quitan a los españoles aquello a lo que tienen un derecho prioritario sobre cualquier otra persona del planeta Tierra, y los que no trabajan están parasitando las ayudas sociales de un Estado del bienestar que ha quebrado por el efecto combinado de los despilafrros faraónicos de unas administraciones incompetentes y corruptas y por el saqueo que una población de más de 8 millones de inmigrantes que vive a costa de los esfuerzos de una pueblo que ya está de rodillas y exhausto.

¿Por qué, a pesar de la crisis se sigue como si España fuera un emporio de crecimiento y prosperidad que necesitaría una inmensa masa de mano de obra extranjera? Nunca, repito, se necesitó esta inmigración masiva, tal vez una inmigración muy selectiva, pero nunca esta locura de más de 8 millones de inmigrantes. La política equivocada de abrir las puertas a todo el mundo prácticamente sin restricciones tenía que desembocar en lo que estamos viviendo, y todavía no hemos visto nada.

¿Por qué, a pesar de la necesidad y las penurias que están sufriendo muchos españoles, en un panorama de creciente pobreza y sin perspectivas de mejoría a corto plazo, siguen los inmigrantes sin irse de España y trabajando en puestos que les corresponden por derecho natural a los españoles? ¿Qué perversión moral es esta? ¿Por qué algunas empresas siguen contratando a inmigrantes habiendo tantísimos españoles esperando una oportunidad?

Los inmigrantes no sólo gozan de una igualdad con los españoles que ya es una aberración que violenta el sentido común y el sentido de la misma justicia, sino que están siendo privilegiados incluso por disposiciones legales que favorecen la contratación de estos por delante de los españoles. Que un inmigrante tenga preferencia en muchos casos por ser inmigrante es una discriminación que ni siquiera disimula su nombre ya que estamos en la cultura de la discriminación positiva, que en castellano cervantino significa simplemente eso: discriminación. En este caso discriminación contra los españoles, rebajados a la categoría de ciudadanos de segunda división para según qué cosas. El ser español se ha convertido en un handicap, en una condición inferior que lo sitúa en desventaja frente a otras categorías que gozan del privilegio de no ser españolas. Eso es a lo que hemos llegado en España: a convertir a los españoles en parias en su propio país. Se le niega a los españoles el poder trabajar en su propia tierra, donde han nacido ellos y sus padres, y sus abuelos y sus antepasados, y donde todos han regado este suelo con su sudor, sus lágrimas y su sangre. Cualquier terrícola proveniente de cualquiera de los cuatro puntos cardinales del planeta llega un buen día sin haber sido llamado, se invita a nuestra casa y se le sirve inmediatamente techo y comida.

Hace unos días, los telediarios de algunas cadenas y la prensa digital nos traían la noticia de una anciana española a la que la Generalitat de Cataluña le ha retirado una pensión de poco más de 100 euros aduciendo motivos que sólo pueden salir de un canalla. Mientras tanto centenares de miles de parásitos inmigrantes, los colonos que nos están imponiendo los traidores que nos gobiernan, están siendo cebados con el fruto del trabajo de los españoles. Los vemos todos los días, vagando de un lado a otro, repantigados en las plazas, berreando por todas partes, haciendo cola en los comedores sociales y en las distintas oficinas de atención al inmigrante que hay por toda la geografía de nuestro país.

Esto que estamos viviendo se llama colonización. Cuando se hace venir gentes de otros países en cantidades astronómicas y sin realnecesidad, es que estamos propiciando la sustitución de un pueblo para reemplazarlo por otro “pueblo” (“el pueblo inmigrante”, como le he oído decir a algún dirigente de asociación de inmigrantes ecuatorianos en una ocasión). Esta mal llamada inmigración no viene a cumplir una función económica o laboral, ya que es totalmente innecesaria para ello, es una colonización de poblamiento. No vienen a ocupar ningún hueco: vienen a desplazar a los autóctonos. No viene a servirnos, vienen a que les sirvamos.

El pueblo vendido y traicionado de esta nación ha sido entregado a las hienas. Los españoles de a pie han sido rebajado a la condición de parias en su propia tierra, de servidores de los colonos, de esclavos de los invasores. Los dirigentes de este país han sacrificado a su raza en el altar de su intereses espurios, en nombre de una ideología aberrante y antinatural. Toda invasión cuenta con colaboradores autóctonos, con traidores que se venden al invasor por asegurarse una posición de privilegio ante los nuevos amos. Estos colaboracionistas participan activamente en la empresa de colonización de España y cargan con la culpa de las desgracias presentes y la tragedia porvenir. Esto que estamos padeciendo no es nada nuevo en la Historia. Invasiones y colonizaciones han habido muchas a lo largo de los siglos y nunca ninguno de esos episodios ha acabado bien. La Historia es clara en este sentido: los conflictos entre colonizados y colonizadores acaban mal, muy mal. El enfrentamiento final es inevitable, la sangre correrá tarde o temprano. La guerra está en el horizonte.
 
Fuente: Alerta Digital

7 comentarios :

  1. Las colonizaciones y las invasiones terminan siempre en una guerra de independencia y de reconquista

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  2. Es simple lógica sociobiólogica. El problema del sistema y su pseudoposición es que en sus ideas obsoletas todo es aprendizaje.

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  3. No tiene que ir a ninguna ciudad. Coja el cercanías en Alcalá a las 7 y vea la nacionalidad del personal que va a trabajar, quizá un 70 % extranjeros. Mire en Alcalá la nacionalidad de quien abre negocios y la de los que los cierran. Vea quienes compran coches, vea... la mierda de país en que nos hemos convertido.

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  4. Trabajan en supermercados , gasolineras , fábricas ... Y que aun haya gentuza que diga que es normal, que pobrecitos ,que lo españoles esos trabajos no los queremos... Los españoles sin trabajo , quedandose sin pisos por no poder pagar la hipoteca , no pudiendo tener familia... Esto es una vergüenza y que sepais que sois nuestra última esperanza queridos amigos de ESPAÑA2000 ¡¡¡ NI UNO MÁS !!!

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  5. Bienvenida nuevo comisario - 18 de octubre de 2012, 19:52

    CARTA DE BIENVENIDA Y DE BUENAS INTENCIONES AL COMISARIO D. FERNANDO MORÉ

    El pasado 4 de octubre tomó posesión de su cargo el nuevo comisario-jefe del CNP, D. Fernando Moré. Nos es grato dar la bienvenida al nuevo comisario de Policía de Alcalá de Henares, sobre todo porque eso significa que se ha ido el anterior ocupante de su sillón, el comisario D. Jesús Figón, que ha dejado las calles complutenses plagadas de delincuentes y de inmigrantes ilegales, y también nos complacen las especialidades que ha desarrollado en su carrera profesional.
    Esperamos que su experiencia en información y en terrorismo internacional le sea muy útil para realizar una buena labor en el control del proselitismo islamista que se está desarrollando en Alcalá. Desde la mezquita de la Asociación Almadina, un imán próximo a los Hermanos Musulmanes está introduciendo en la ciudad ideas retrógradas y radicales, caldo de cultivo para la aparición de células yijadistas, algo que no se está atacando con suficiente contundencia. También esperamos que esté dispuesto a un control estricto de la inmigración ilegal que campa por sus respetos en las calles complutenses, porque también sabrá por experiencia que ese es un vector fundamental para la infiltración de terroristas en Europa, y que España es una de las estaciones de paso, de descanso y de financiación más importantes. Estamos sinceramente convencidos de que el comisario Moré sabe que la inmigración es una factor importante en la elevación de los niveles de delincuencia, y que no hará como su predecesor, que explicaba las estadísticas como si quienes le escuchábamos fuésemos necios sin ninguna formación aritmética y estadística. Y decimos que el Sr. Moré sabrá la importancia de la inmigración porque leerá las estadísticas oficiales, y por tanto estará al cabo de la calle de que en prisión hay un 34 % de extranjeros, y habida cuenta que los extranjeros en la población total suponen un 12 %, su tasa delincuencial casi triplica a la de los nacionales ¡Imagínese como estará Alcalá si tenemos un 25 % de extranjeros, es decir, unos 50.000!

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  6. Bienvenida nuevo comisario - 28 de octubre de 2012, 19:56

    Es interesante que el nuevo alcalde, Javier Bello, haya ofrecido toda la colaboración que esté en su mano para conseguir un mejor nivel de seguridad en la ciudad. Imaginamos que eso supone que va a cambiar la política que llevaba su antecesor, Bartolomé González, y que va a cambiar las normas de empadronamiento para que los inmigrantes ilegales no puedan ser censados sin ningún tipo de requisito, lo que favorece la aparición de pisos patera, asentamientos ideales para la ocultación de delincuentes y activistas internacionales que están de paso o vienen a establecer células logísticas en nuestro territorio. En esa vigilancia estrecha de los posibles focos de delincuencia y terrorismo, sería muy útil que la Policía Local realizara estrictas inspecciones de los establecimientos donde confluyen gran número de extranjeros, nos referimos a los locutorios, herramientas que son de organizaciones mafiosas y terroristas para conseguir financiación y transferir fondos a otros países. Por otra parte, en los locales regentados por ciudadanos extranjeros, casi siempre chinos, que abren hasta la madrugada se vende alcohol a cualquiera que lo demanda, favoreciendo la celebración de botellones y el desencadenamiento de altercados. Si todos ellos sintiesen constantemente el aliento de la Autoridad en su nuca lo tendrían mucho más difícil. También sería deseable que la Policía Local colaborase activamente en labores de Seguridad Ciudadana, pues también es su obligación como Agentes de la Autoridad. El alcalde, como tal, también tiene mucho que hacer desde su estricta labor política, pues sería muy deseable que impidiese, con sus influencias en la Comunidad de Madrid, el realojamiento de población marginal en Alcalá, dado que ya hemos cubierto con creces el cupo que nos corresponde, ya que desde 1977, cuando se realizó la salvajada de la barriada de Puerta de Madrid, hasta más recientemente, con la destrucción de la convivencia en Espartales con la llegada de cientos de indeseables, los políticos han asentado en esta ciudad a miles y miles de desplazados con especiales necesidades sociales que han convertido la urbe en un arrabal de marginalidad. En realidad en dos ciudades, una la de los barrios que viven en situaciones próximas al tercer mundo, y otra el centro universitario e histórico, donde viven su Arcadia feliz los políticos, los universitarios y la burguesía garrapiñada; todos éstos no visitan el extrarradio, y piensan que todo es como lo que ellos viven, aunque, para su desgracia, ya está llegando hasta allí la suciedad y la delincuencia que creían alejadas de sus casas y de sus negocios. Pediría al comisario Moré que explicara todo esto al alcalde, pues por su profesión y su experiencia también sabe que la concentración en una ciudad de muchas personas con especiales necesidades sociales es una circunstancia que aumenta el nivel de delincuencia. Sería deseable que el Sr. Moré, y sus colaboradores, impartiese un curso de criminología entre los componentes de la Junta Local de Seguridad, y así aprenderían algo sobre los riesgos sociales, sobre la pobreza, sobre la marginalidad, sobre la concentración de todos esos factores y cómo afectan a la elevación de la tasa de delincuencia, tal vez así no hablarían con tanta ligereza contra las quejas de los vecinos.
    En suma, Sr. Moré, bienvenido y esperamos grandes logros de su gestión, y decimos que esperamos grandes cosas porque estamos necesitados de ellas, y también de que no se nos trate como ignorantes y como xenófobos o racistas cuando denunciamos la penosa situación de nuestros barrios, lo esperamos, decimos, porque hasta ahora así hemos sido tratados.

    GIDAT - Intellegentia et Libertas

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  7. Esta invasion no es como las otras,en las otras se entraba con armas y teniamos opcion a defendernos,en esta invasion no se puede recurrir abiertamente a la violencia en defensa de nuestra tierra y de nuestro futuro,pues los enemigos de la patria apollan al invasor,y esos enemigos lleban mucho en el poder,estamos siendo destruidos y arrasados,el pueblo a sido engañadon y aun no despierta,se acerca el fin,pero por una parte me alegro,pues el fin significara la guerra,y los patriotas y guerreros estaremos listos para rescatar a España de las garras de el enemigo,una vez mas.J.L.A

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