La sastrería de Sheldon Adelson

Se publicó el pasado 29 de diciembre la Ley de Medidas Fiscales de la Comunidad de Madrid, y en ella aparecen modificaciones legales que colman los deseos del especulador Sheldon Adelson, magnate de garitos, promotor de Eurovegas y remordedor de conciencias legislativas. 

En las normas de acompañamiento, que es donde está la parte mollar de toda ley, se establecen condiciones específicas para los Centros Integrados de Desarrollo (CID), proyectos que, por su importancia e interés, según opinión de los redactores de la norma y creadores de tal figura, se les aplicará una normativa diferente a la general. Estas son algunas de las particularidades contempladas: 

1.- La aprobación del proyecto de un CID será competencia de la Comunidad de Madrid, y conllevará la declaración de interés público, lo que permitirá las expropiaciones necesarias a favor del promotor, que se convertirá en propietario del suelo. 

2.- No habrá limitación de altura para los edificios que formen parte del CID

3.- La licencia para las obras no la concederá el ayuntamiento en cuyo término municipal se ubique el CID, sino que lo hará la Comunidad de Madrid. 

4.- En el caso de que el proyecto de un CID contravenga la normativa urbanística municipal, ésta será modificada. 

5.- El porcentaje que reciba el ayuntamiento interesado como participación en las plusvalías urbanísticas generadas en la construcción de un CID será del 5 %. Dichas plusvalías en otros casos suelen ser, al menos, del 10 %. 

 Por otra parte, también se ha creado la figura denominada Proyectos de Alcance Regional (PAR), que allana las dificultades para el desarrollo de infraestructuras, lo que facilitará la construcción de las vías de acceso hasta el asentamiento de un CID, como puede ser la ampliación de la autovía correspondiente, el tendido de una línea férrea o la construcción de un aeropuerto. Conocido es que Sheldon Adelson desea la incorporación de más carriles a las autovías que discurran cerca de su proyecto y, de ser elegido Alcorcón, la construcción en las inmediaciones de un aeropuerto para vuelos privados, que sería el Aeropuerto del Suroeste. 

Nadie duda que todo es perfectamente legal, pero supone un peligroso precedente porque animará a otros potentados a “sugerir” cambios en la legislación cuando ésta entorpezca sus proyectos, y ello convertirá la leyes en un campo minado por las excepciones a la carta, amenazando la igualdad ante la Ley, pues quien disponga de medios para proponer mutaciones normativas lo logrará. 

Unos avispados sastrecillos de Madrid dibujaron los patrones, cortaron y cosieron con primor un traje que se ajusta como un guante al cuerpo de Sheldon Adelson, que está encantado con la estupenda sastrería que le han recomendado. Lo peor es que no parece que los patronistas hayan colgado las tijeras ni guardado los alfileres. Ya han hecho un “arreglo” a la legislación laboral, agonizante tras la puñalada trapera de la reforma acometida por el Partido Popular, que ahora está bajo la peligrosa tutela de los grandes empresarios de la globalización que, con sus infladas cuentas en paraísos fiscales, y siempre dispuestos al desmontaje de toda norma favorable a los trabajadores españoles, le darán la puntilla para volvernos al “laissez faire, laissez passer” del siglo XVIII ¿Será Sheldon Adelson la “mano invisible” que, según Adam Smith, guiaría una economía libérrima? De lo que estoy seguro es que en nuestras manos está no dejarnos rematar como mansas reses. 

Manuel Montes Rodríguez

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