Arnaud Van Doorn, mano derecha del peliteñido Wilders, se ha convertido al islam

En los últimos años en Europa, han adquirido notoriedad diversos "fenómenos mediáticos" de políticos anti-islam.

Siguiendo siempre la misma pauta: aparecen de la nada y consiguen acaparar gran atención, tanto en medios nacionales como internacionales.

Casi todos ellos terminan siendo un bluff, gigantes con pies de barro, cuya incoherencia interna acaba por destruirles a ellos, y sobre todo al movimiento por ellos creado, dejando a sus muchos seguidores en casa y con la sensación de sentirse estafados.

Esto nos demuestra la poca confianza que nos deben merecer este tipo de movimientos, aparentemente espontáneos, basados en el liberalismo y en la islamofobia, aderezados con un alto componente de histrionismo mediático y falta de rigor en sus afirmaciones.

Podemos enumerar las características de estos movimientos-trampa cuya ideología se resume en:

- Liberalismo radical.

- Islamofobia irracional.

- Apoyo incondicional a política belicista EEUU-OTAN.

- Apoyo a la inmigración masiva no musulmana.

- Rechazo a los partidos de corte patriota y anti-inmigración.

- No incorporación a su discurso de contenido social.

El caso de Geert Wilders y su Partido por la Libertad, podría tomarse como el paradigma de este tipo de partidos teledirigidos por el sistema mundialista, para "hacerse la propia competencia". En cuanto se rasca un poco en el personaje de Wilders o de su partido, todo se torna raro y nebuloso. Humo y espejos.

Bien es cierto, que en el caso de Holanda, existen dos peculiaridades locales, que en cierto modo condicionan cualquier nueva alternativa política:

1.- Socialmente, en los Países Bajos existe el convencimiento de que los EEUU son parte, o fruto, del "Imperio Neerlandés". Por ejemplo, Nueva York fue nueva Amsterdam, el barrio de Harlem toma su nombre de una ciudad holandesa, e incluso hoy en día, los apellidos con mayor abolengo social en Nueva York, son de origen holandés.

2.- Existe un precedente a Wilders, el tristemente asesinado Pim Fortuyn, quien es considerado aun hoy en día, la figura más respetada en Holanda.

Sin embargo, y aún con estos matices, a diferencia de Geert Wilders, Pim Fortuyn mostró siempre su solidaridad y apoyo hacia el partido anti-inmigración de referencia en la región, Bloque Flamenco (el disuelto por imperativo legal Vlaams Blok, renacido hoy día bajo el nombre Vlaams Belang), por los continuos ataques sufridos desde los medios de comunicacion, las instituciones publicas, y en especial condenó los ataques cometidos con violencia por la extrema-izquierda.

Wilders es un personaje lúgubre, con una biografía oscura, que defiende a la vez la libre inmigración hacia Europa de cualquier no-musulmán, el exterminio de todos los musulmanes en el mundo, y la esclavitud económico-financiera del actual sistema económico ultraliberal.

Que el número dos de este movimiento, Arnaud Van Doorn, repentinamente pase de un extremo a otro y se convierta al islam -enlace http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/12/internacional/1363107742.html-, dice mucho de la agenda oculta de autodestrucción del Partido de la Libertad de Geert Wilders. Atentos, pues este es el principio, y no nos extrañaría que dentro de unos meses Wilders u otro miembro destacado, repentinamente siguiera el mismo camino, o proclamara haber contactado con extraterrestres; es decir, que aparezca un "cisne negro" político, que tire por la borda el movimiento, trabajo, y las ilusiones depositadas por sus seguidores.

Jesús Domínguez

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