Bangladesh y Alcalá de Henares: dos caras de la globalización

Alcalá de Henares, con más de 200.000 habitantes, es la segunda mayor ciudad de la Comunidad de Madrid (exceptuando la capital), y tiene una de las tasas de paro más elevadas de la región, debido a la “espantá” de las grandes empresas como Roca o Electrolux, y al alto porcentaje de población inmigrante que ha llegado de forma masiva a la ciudad desde los albores del año 2000. 

Estas empresas que ahora se van hacia países como Marruecos, Rumanía, o Bangladesh, y que habían generado hasta ahora de manera directa e indirecta miles de empleos en la Comarca de Alcalá, han iniciado una deslocalización de sus instalaciones productivas hacia terceros países donde las condiciones laborales, ambientales, y de seguridad, son precarias, en la mejor de las ocasiones. 

Tragedias como las de Bangladesh, ponen de manifiesto la irresponsabilidad e hipocresía con la que se tolera este tipo de conductas cercanas a la esclavitud laboral por todo tipo de empresas de bienes de consumo. Más de mil muertos sobre la mesa deberían hacernos reflexionar sobre la inmoralidad e ilegalidad de este proceso, que asépticamente se denomina dumping social. 

Llama la atención lo fugaz que ha sido la noticia, y lo rápido que ha dejado de ser comentada pese a su gravedad, ya que apunta directamente a la línea de flotación de la Globalización y de la ideología Mundialista que lo sustenta. Y es que precisamente la Globalización es la suma de dos vectores: deslocalización (vector de salida) más inmigración (vector de vuelta). Un proceso que favorece a élites supranacionales y que castiga a los trabajadores de cada nación que ven como merman sus derechos a la par que lo hace la soberanía de sus respectivas patrias.

Algo funciona mal en este sistema, cuando para que una adolescente compre en Europa un pantalón vaquero, su fabricación implique una condena a la esclavitud laboral de una familia en Asia, una enfermedad crónica para alguno de sus miembros, la contaminación de miles de litros de agua potable, y si encima se trata de un vaquero “lavado a la piedra”, supondrá la silicosis a medio plazo al operario en cuestión. 

Y algo funciona muy mal, cuando los talibanes de la economía liberal insisten machaconamente en la necesidad de rebajar las condiciones laborales y salariales en España, como único camino de salida de la crisis. Por contra, nadie se está dando cuenta, de que para que alguien compre un pantalón vaquero en Alcalá de Henares, tiene que trabajar en Alcalá de Henares, y a ser posible, lo debe comprar en un establecimiento de alguien de Alcalá de Henares.

Es el momento de ser valiente y de llamar a las cosas por su nombre, el momento de plantar cara a la globalización, y oponerse a los dos procesos que emplea para acabar con las naciones libres e independientes, la deslocalización y la inmigración. Empecemos por lo más sencillo, por lo básico. La manera más rápida y efectiva de ejercer nuestro rechazo a este sistema, es mediante la libertad individual más poderosa que tenemos los ciudadanos, el proceso de compra: empecemos por comprar productos españoles, fabricados por españoles. 

Jesús Domínquez

4 comentarios :

  1. Piensa global, actúa local
    En Alcalá, votaré a España 2000

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  2. Excelente explicación del principal problema de nuestra sociedad: la invasión migratoria que acabará con nuestra cultura y que está íntimamente unida a la deslocalización. Todo ello acabará con los estados nacionales y convertirá el mundo en una masa mestiza al servicio de la plutocacia internacional. De nuevo amos y esclavos.

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    1. Estás actuando como esos capitalistas y multinacionales, solo que con menos hipocrecía. EEUU tampoco quiere inmigraciones, ninguna potencia lo quiere, después de hablar tanto de la 'igualdad'.
      Pero el planeta es de todos. Cada uno debe tener lo que se merece, y lo que con esfuerzo gana, es cierto. Pero sean más humanitarios. No robará el hombre sin mar que va en busca de un anzuelo para pescar.

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  3. si, es como volver a un antiguo Egipto de Faraones, o sin ir mas lejos, como en Marruecos

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