II Centenario de liberación de Alcalá por El Empecinado

Tras cinco años de ocupación francesa, la población civil española había sufrido los maltratos, humillaciones y los continuos ajusticiamientos arbitrarios que los ejércitos napoleónicos realizaban en todos los pueblos, villas y ciudades conquistadas. No puede haber nada peor para una población ocupada, que unos soldados aburridos y lejos de sus hogares. La indisciplina y la ociosidad fueron las características con las que los contemporáneos describían a los soldados y oficiales gabachos. Las violaciones, saqueos y asesinatos eran parte de la vida cotidiana de los españoles desde 1808.

La población moría de hambre en ciudades como Madrid, Alcalá o Guadalajara, debido a la subida del precio de los cereales, ya que era con algunos de estos productos con los que los franceses hipotecaban a la población española anualmente. Era tal la codicia que mientras carros y carros de cereal se echaban a perder en los almacenes de Madrid, donde se recogían estas tributaciones, en las calles de dicha villa, o en las de Alcalá, los más pobres acababan muertos, tirados en las calles por no haber probado bocado durante varios días, existen relatos en los que se cuenta que incluso labradores, morían de hambre durante su labor. Por compasión en Alcalá se ofrecían, a bajo coste, unas sopas que ayudaban a los más pobres a soportar el hambre, y en algunos casos a sobrevivir.

"Caridad de una mujer", Goya, Los desastres de la guerra, 1810-1814
Nuestra ciudad, había sido ocupada y sometida por las tropas de Napoleón, con la colaboración de algunos renegados, los llamados afrancesados, traidores a la patria. Estos despreciables e ingratos, a cambio de su “lealtad” a los franceses, vivía lejos de cualquier sufrimiento, siendo tan patente esto, que los afrancesados vivían cómodamente gracias a la comida y dineros dados por sus amos, que a su vez buenos españoles, trabajadores, tuvieron que quitarse de sus bocas para contribuir a los lotes de impuestos que exigían los franceses.

"Ni por esas", Goya, Los desastres de la guerra, 1810-1814
Esta situación hizo que los más humildes españoles, queriendo mantener su libertad y soberanía, de algún modo entendida como amor a sus vidas, a sus familias y a su tierra. Y aunque desde la perspectiva que el tiempo nos otorga nos parezca una temeridad y un gran error, en la cabeza de muchos de ellos, la libertad incluía lealtad a su rey Carlos IV o a su hijo Fernando VII, a los que conocían, que como buenos Borbones, respondían perfectamente al perfil de esa dinastía, corrupta e incapaz.

Por este carácter que podríamos llamar patriótico, se fueron organizando las partidas de guerrilleros, alentados por las atrocidades y pérdidas personales que sufrieron sus miembros, así como por la incapacidad de las tropas del ejército español para derrotar al invasor francés en campo abierto, buscaron entonces una guerra total, que mantuviera en alerta constante a los franceses, socavando su moral y sus filas.

Décima a los cívicos de Madrid
Dos clases muy diferentes
la cívica compondrá;
unos traidores serán
y otros serán insurgentes:
éstos, como más valientes,
luego serán elevados
al grado de Empecinados,
que, a mi modo de entender
es todo lo que hay que ser
entre los hombres honrados.

En Alcalá, como en otras grandes plazas los franceses temían las incursiones de los llamados Empecinados, en honor al por entonces Brigadier, D. Juan Martín Díaz, conocido como El Empecinado, quien pisó por primera vez la ciudad complutense el 13 de agosto de 1812, tras la retirada de los franceses a la capital, por la caída de varias ciudades y por el peligro que los de José Bonaparte corrían sin el apoyo de Napoleón que estaba en camino junto a nuevas las tropas que traía. Al Empecinado se le recibió con la alegría de tener en la ciudad a un héroe, a un valiente, a un redentor de la patria, a quien se le agradecieron todos los esfuerzos y labores que realizaban junto a sus compañeros de fatigas para acabar con el yugo francés, posteriormente Alcalá sufrió de nuevo la ocupación, el 5 de diciembre, con más de 3.000 soldados franceses, quienes se dirigían a Zaragoza, fijando una nueva guarnición y con la posterior instauración de nuevas contribuciones, ahogando más y más a los vecinos complutenses.

A comienzos de 1813 fue creciendo el número de vecinos que no podían pagar puntualmente las contribuciones exigidas por los franceses, las presiones aumentaban, los renegados de la patria cometían asesinatos con el beneplácito de José Bonaparte, se perseguía y apresaba a cualquiera que fuera sospechoso de ser contrario a la ocupación. Las peticiones de contribución se fueron convirtieron en saqueos generalizados de todas las viviendas de Alcalá.

"Qué valor", Goya, Los desastres de la guerra, 1810-1814
Con una guarnición de 1.100 franceses en la ciudad sin artillería, y los Empecinados en Meco con dos cañones, los franceses se retiraron de madrugada, poniendo a salvo todo su botín en Madrid. Entrando los no más de 3.000 Empecinados a la ciudad, teniendo que partir, a los diez días por la llegada de más de 6.000 franceses desde Madrid. Los Empecinados se posicionaron tras cruzar el puente del Zulema, esperando a la caballería que venía de Torrejón de Ardoz para guarnecerse en Los Santos de la Humosa. A esta ofensa de los guerrilleros, los franceses respondieron con un saqueo terrorífico, ultrajando a todas las mujeres que encontraron y quemando alguna casa. El 1 de mayo se marcharon todos los franceses, llegando unos 1.500 guerrilleros del Empecinado.

Siendo el día que hoy conmemoramos, el 22 de mayo de 1813, cuando unos 1.500 guerrilleros de a pie, junto a 500 caballos que se encontraban dentro de la ciudad complutense, al ver llegar a unos 1.200 franceses, con 200 caballos y 2 cañones de 8 libras, tomaron posiciones en las zonas altas de los barrancos y las cuestas de Villalbilla y del Zulema, tras cruzar el puente del Zulema. Allí lucharon frente a un ejército mejor preparado, resistiendo a la artillería de los cañones, pero los franceses no lograron tomar ni un metro de tierra, y con la llegada de la caballería española por la retaguardia francesa, salieron rápidamente hacia San Fernando, de donde habían partido.

"Yo lo ví", Goya, Los desastres de la guerra, 1810-1814
Las pérdidas fueron similares en cuanto a muertos, tres por cada bando, mientras que en cuanto a heridos, los empecinados lograron herir a treinta franceses, por solo diez españoles. Las dimensiones del enfrentamiento como se desprende de las pérdidas, no fue una sangría, ni una de las más grandes batallas, pero la relevancia de esta victoria por parte de las tropas del Empecinado se debe principalmente, a que supuso la expulsión definitiva de los franceses de las tierras complutenses. Ya no volverían a hostigar a la población complutense.

Tal fue el agradecimiento que el pueblo de Alcalá sintió para con Juan Martín Díaz El Empecinado y sus compañeros de partida, que homenajearon tal gesta con salvas y erigiendo un busto conmemorativo en la calle por la que entraron, tras la victoria, desde la Puerta del Vado, calle que actualmente lleva su nombre. La actual estatua, repuesta por la población de Alcalá, es una efigie posterior a la que comentamos, ya que el rey Fernando VII, mandó destruirla al tiempo que mandaba a la horca a El Empecinado, uno de los héroes de la Guerra de Liberación , por enfrentarse a la vuelta del Absolutismo, personificado en Fernando VII, este régimen origen de los sufrimientos que había padecía el pueblo español, siendo sometido y posteriormente abandonado por “su” rey ante una ocupación extranjera.

Hoy como ya hicieran los vecinos de Alcalá, agradecemos y honramos la labor de El Empecinado y de sus guerrilleros.

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2 comentarios :

  1. Muy buen artículo , pero a lo que voy yo , os quiero comentar que UPyD ha salido hoy en el diario El mundo por un presunto caso de intento de corrupción , el cual defienden con uñas y dientes y simplemente deciros que nunca caigais en algo tan vulgar . Un saludo.

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  2. El Empecinado es el reflejo histórico que más se puede asemejar a nuestra corriente hoy día; patriota que luchó contra la invasión extranjera y rebelde contra el absolutismo, asesinado por un poder corrupto y un pueblo aborregado al detestable grito de "vivan las cadenas". Mi recuerdo para esos grandes españoles que no aceptaron la invasión francesa ni la reposición de un estado absolutista. Hoy más que nunca España necesita deshacerse de la intromisión extranjera de EU-USA, blindar sus fronteras, deshacerse del régimen antisocial y absolutista del liberalismo económico y expulsar de una vez a los Borbones para deshacerse de ese detestable y retrógrado resto de nuestra vergüenza histórica.

    PATRIA, REPÚBLICA, SOCIALISMO

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