El drama de Lampedusa y sus muchos culpables

El 8 de octubre, cinco días después de la trágica muerte de decenas de inmigrantes “sub-saharianos” en las costas de la isla italiana de Lampedusa, era detenido Bensalem Khaled, un tunecino de 35 años, considerado el responsable de la mafia que pretendía hacer entrar a esos inmigrantes en Italia de forma clandestina.

No sólo es el responsable de esas trágicas muertes. Hay más y deben ser señalados.

En primer lugar, la clase política europea, que durante años ha alimentado –con hechos y leyes- la idea de que todos los inmigrantes que llegaran a suelo europeo, aún en condiciones ilegales, terminarían por ser “regularizados” y por lo tanto podrían beneficiarse de nuestro sistema social y nuestras subvenciones con las que pueden vivir sin trabajar a un nivel infinitamente más alto que el que podrían lograr trabajando en sus países de origen. En este caos, hemos de referirnos concretamente al nuevo gobierno de centro-izquierda italiano y a su Primer Ministro, Enrico Letta, que ha nombrado ministra de Inmigración a una congoleña, lo  que ha hecho entender a los africanos que en Italia tienen “barra libre” para obtener la ciudadanía y todos los derechos que le son inherentes.

En segundo lugar, hay que señalar como responsable al régimen islamista que gobierna Somalia, el país de origen de los náufragos. La gestión del ejecutivo integrista de Mogadiscio es una mezcla de ineptitud ruinosa y de fanatismo islamista, circunstancias que están provocando una masiva huida de la población de la siempre paupérrima y conflictiva Somalia.

En tercer lugar, hay que señalar a los irresponsables que derrocaron a Ghadafi y al nuevo “gobierno del caos” instalado en Trípoli, después de la Primavera Árabe, financiada por los intereses petrolíferos de las compañías norteamericanas y principalmente británicas.  Ghadafi había firmado un pacto con Berlusconi, por el cual se comprometía a evitar que Libia fuera el centro operativo de las mafias de la inmigración; desaparecido Ghadafi terminó ese “status quo” y hoy Libia es el país de paso de toda la emigración sub-sahariana y la proveniente del Cuerno de África (Somalia, Etiopia y Eritrea) en su viaje invasivo hacia las costas europeas. El drama de Lampedusa se explica en parte por la caótica situación en la que se encuentra Libia.

Si desde luego no hay un culpable de la tragedia, ése es precisamente el que todos los medios de comunicación intentan presentar como tal: el pueblo italiano y por extensión, todos los europeos. Europeos que somos víctimas de las mafias de la inmigración, de su clase política colaboracionista, y de las consecuencias de todo tipo que esta avalancha de ilegales no querida por nosotros y sí organizada por otros. Es una vergüenza los llamamientos a “sensibilizar los corazones de los europeos” como ha hecho algún alto cargo de la iglesia católica. No somos nosotros los que no estamos sensibilizados; son sus gobiernos los que los condenan a la miseria y son las mafias de sus compatriotas las que los explotan y los tratan como ganado humano jugando con su vida y con su muerte.

Una vez más la cobardía y el masoquismo lleva a criminalizar a los que somos las víctimas de este dantesco fenómeno que es la inmigración clandestina y todo la miseria y explotación que lo rodea.

Enric Ravello 

2 comentarios :

  1. Es decir, que los que promueven la inmigración a Europa y los que derrocan gobiernos laicos para instalar gobiernos islamistas wahabíes "made in" Arabia Saudí y Qatar, son los mismos. Los mismos que nos atacan y nos criminalizan. A

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  2. Valiente artículo. Enhorabuena a su autor.

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