La cuenca baja del Henares, la zona más contaminada

«Cuando era pequeño el agua del Henares se podía incluso beber», afirma Ramón del Olmo, vecino complutense nacido en 1927. Pero ahora el río Henares no va a cumplir los objetivos de Europa en cuanto a la calidad de las aguas que fluyen por su cauce. 

El Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo para el periodo 2009-2015, aprobado con cinco años de retraso el pasado abril por Real Decreto, establece que un 37% del río no está en buen estado. Además, un tercio del Henares no alcanzará el objetivo del buen estado que la Directiva Marco del Agua exigía para 2015. 

La industria, las aglomeraciones urbanas y sus vertidos son las principales causas de asfixia de este río en su cuenca baja, donde el valle se convierte en el corredor del Henares, desde Guadalajara hasta Mejorada del Campo. La Confederación Hidrográfica del Tajo, organismo público responsable de la administración hidráulica de la cuenca, así lo señala.
Los años 70 y 80 fueron malos tiempos para el Henares. Los vecinos de las localidades ribereñas, que entonces aún se bañaban en sus aguas, comenzaban a denunciar que el río arrastraba centenares de peces muertos.
En los últimos años la situación del río Henares ha mejorado, especialmente en términos de calidad de agua. «Ahora hay muchas más depuradoras y los vertidos están más regulados», explica Inmaculada Fernández Monistrol, profesora titular de Microbiología de la Universidad de Alcalá de Henares. Aun así, todavía, «el nivel para el agua de baño no es bueno», añade.

El Henares no es un caso aislado. Los datos del sistema de información europeo del agua, actualizados en 2010, indican que en España el 33% de las aguas superficiales no alcanzaban el buen estado y del 21% no había información al respecto. Ahora, tras la aprobación de los planes hidrológicos, hay más datos. «Se puede decir que del orden del 57% de las masas están en mal estado», explica el responsable de Aguas y Agricultura de WWF España y miembro del Consejo Nacional del Agua, Alberto Fernández. 

Para la determinación del buen estado ecológico se han de cumplir determinados parámetros físico-químicos, biológicos e hidromorfológicos. También se tiene en cuenta el estado químico, con el que se controla lo que la Directiva Marco del Agua denomina como «contaminantes emergentes».
Esta lista va cambiando ya que «cada vez hay más sustancias químicas de las cuales no se sabe prácticamente nada porque hasta hace unos años casi ni se detectaban, como las que proceden de productos de limpieza o higiene personal», explica Rubén Rasines, investigador de IMDEA Agua, fundación pública que investiga sobre todos los aspectos relacionados con el agua.

Laura Mediavilla, licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad de Alcalá de Henares y coordinadora de proyectos de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), que organiza actividades de voluntariado y concienciación en el río Henares, advierte sobre la relatividad de los datos sobre el estado del río: «No se puede hablar de una buena calidad del río, pero hay puntos que no están tan mal». Uno de los principales problemas que ACA ha detectado es la acumulación de fangos en el fondo, que cada vez está subiendo más.

Para alcanzar el buen estado en el tramo más conflictivo, que transcurre entre Guadalajara y Alcalá de Henares, el Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo establece como principales medidas las mejoras en materia de depuración, para las cuales estima que se destinarán cerca de 77 millones de euros a partir de 2016 entre diferentes entidades competentes, que son principalmente las comunidades autónomas. Esa cifra supone 10% de la inversión destinada específicamente a las «actuaciones para conseguir el buen estado medioambiental» en toda la cuenca. 

«La confederación es un organismo de policía, de vigilancia, sancionador», señala Alberto Fernández, de WWF España. La actividad de esta entidad está limitada en muchas ocasiones por la complejidad de los diversos niveles administrativos competentes. Municipios, mancomunidades, provincias y comunidades autónomas mueven ficha en un tablero donde cada jugada cuenta, pero el tiempo apremia.

Fernández considera que las confederaciones «no tienen grandes medios ni sienten presión alguna, exceptuando la de las asociaciones ecologistas». Añade: «Hay que dotarles de herramientas para que puedan hacer mejor su trabajo».

Una de las causas que se apuntan para mal estado son los vertidos. «Históricamente se entendía que el río estaba ahí para verter cualquier desperdicio», cuenta Laura Mediavilla. «En todas las poblaciones hay tantas empresas que dependen del río...».

Con el tiempo, el control en materia de vertidos se ha vuelto mucho más estricto. Sin embargo, Daniel Martínez, de la plataforma Salvemos el Henares, señala que «el río está dando cobertura a malas prácticas, a dejar tus escombros, nadie te ve y la vigilancia es escasa, ya que son muchos kilómetros de río para cada guardia».

La escasez de medios y de personal para la vigilancia puede dar lugar a situaciones como las que relata el investigador Rubén Rasines: «En Los Santos de la Humosa tenemos un punto donde se ve en el agua una película como de aceite». No se sabe de dónde viene y tampoco se ha detectado siempre, aunque «hay canales de vertido que vienen de la autopista», señala Rasines como posible origen de la anomalía.

La depuración es un tema pendiente. «El río Henares, con los medios que hay ahora, si todo funcionase bien, podría tener una calidad excelente». Son palabras de Jesús Pajares, quien fuera concejal de Aguas y Saneamiento de Alcalá de Henares desde 1979 a 1989. «Tengo muchas dudas de que las depuradoras estén funcionando como es debido», afirma. Jesús habla desde la tristeza que le genera esta situación. 

Cuenta el ex concejal que las orillas que baña el río Torote, afluente del Henares, vieron la construcción de una depuradora en la localidad de Torrejón del Rey que nunca entró en funcionamiento. «Ya no puede funcionar porque ha desaparecido. Lo único que hay es la obra civil, el hormigón y los ladrillos. Además, se hizo con fondos europeos», lamenta Pajares.

España tampoco cumple en materia de depuración de aguas residuales. La Directiva europea relativa al tratamiento de las aguas residuales urbanas establecía que para el año 2005 todas las aglomeraciones urbanas con más de 2.000 habitantes debían disponer de un sistema colector y de tratamiento. A pesar de los grandes avances en depuración de aguas que de forma general han tenido lugar en Europa, España ha sido ya sancionada por incumplimiento de esta normativa. 

La relación humana con los ríos ha evolucionado al son del cambio social. «Nosotros queremos apoyar la recuperación poco a poco del río para que la gente lo vaya utilizando de forma responsable», dice Daniel Martínez, de la plataforma ciudadana Salvemos el Henares. Piensa que los vecinos se han ido alejando del Henares: «El río era antes lo que ahora es el centro comercial».

Ramón del Olmo ya no puede beber del agua del Henares. Él, que se lanzaba al río desde puentes que ya no existen, ha vivido de cerca los mejores y los peores momentos del río en las últimas décadas. Lamenta que algunos «desaprensivos» no tengan en cuenta los valores del río Henares y lo llenen de basura. A pesar de todo, a sus ojos «el río está muy bonito». El paseo no admite más demora, este alcalaíno de 86 años se marcha a jugar al tenis.

Fuente: El Mundo

No hay comentarios :

Publicar un comentario