Fracturas complutenses: el Distrito II

Con el estallido de la crisis financiera de 2008, y la consiguiente Gran Recesión, se visualizaron ante el común de los ciudadanos las fracturas económicas y sociales que, al contrario de lo que piensa la mayoría y así nos lo quieren inculcar, no surgieron en ese momento, sino que ya existían en estado latente en el gran proyecto capitalista de la globalización mundial, cuya meta es la generalización de una sociedad dual que tritura y hace desaparecer a la clase media, compuesta por trabajadores, autónomos, profesionales liberales y microempresarios, y que se sustancia en grandes diferencias entre una minoría potentada y una mayoría empobrecida y destinada a ser ejército de mano de obra barata. Una parte sustancial de la clase media ha descendido a nivel de los asalariados sin formación, e incluso ha pasado a engrosar las filas del desempleo y perdido la esperanza de hallar trabajo, llegando a engrosar, en ocasiones, un creciente lumpemproletariado que habita los arrabales periurbanos.

Dos de las herramientas utilizadas por los arquitectos del mundialismo son la libertad de movimiento de capitales y mercancías y la inmigración masiva, que está trasladando la riqueza hacia los países emergentes que son paradigma del nuevo modelo, particularmente los asiáticos, en el primer caso, y ha empobrecido a la mayoría de los ciudadanos y subvertido la base social, en el segundo. Además, para doblegar la resistencia de los perjudicados, por si no fuese suficiente el empobrecimiento generalizado, también se destruye la tradición cultural, étnica y religiosa de los europeos, como lo demuestra el ensalzamiento, hasta la elevación a categoría de verdad absoluta, del mestizaje multicultural, pues una sociedad sin señas de identidad es fácilmente moldeable según los intereses de la plutocracia transnacional.
Alcalá de Henares no es ajena, ni mucho menos, a este proceso, incluso se puede decir que es un caso paradigmático por la intensidad con la que en la realidad complutense se están manifestando las fracturas sociales y la sociedad dual. Nuestra ciudad se encuentra fragmentada de tal forma que en determinados barrios se concentran, de forma muy acentuada, las personas desfavorecidas, y en otros habitan los vecinos de mayor poder adquisitivo, habiéndose acrecentado en los últimos años esta división con la llegada de inmigrantes que fluyen hacia esas barriadas degradadas, que históricamente fueron catalogadas como destinadas a ser habitadas por trabajadores. Consecuentemente, en esas zonas es donde hay un mayor fracaso escolar, una mayor tasa de paro, un mayor número de personas en riesgo de exclusión social, una mayor tasa de pobreza y un mayor consumo de drogas. Hay un distrito en Alcalá en el que se dan todas las dramáticas condicionantes anteriormente enumeradas, donde la degradación alcanza los máximos niveles, donde la depauperación social se palpa en las calles, y ese es el Distrito II.
El Distrito II ha sido desde hace más de tres décadas el receptor de los más desfavorecidos, una especie de cloaca social donde se aparta lo que no se quiere ver, sin que las autoridades públicas hayan hecho ningún esfuerzo especial para evitar la intensificación del círculo vicioso sobre el que, endiabladamente, gravita. Son varios los castigos, infligidos por los políticos desde sus cómodos sillones, los que se han abatido sobre el distrito, como son los realojos constantes de población marginal, la construcción sistemática de viviendas de baja calidad, la deficiencia en los equipamientos sociales y educativos y la concentración de la inmigración con la proliferación de los pisos-patera (entre 2001 y 2009, según un estudio de la Universidad Complutense, el incremento de inmigrantes fue de un 450%, y actualmente alcanza un 23% de los censados). El caso de los realojamientos es dramático y antiguo, pues ya fueron iniciados en 1.977 con el barrio Puerta de Madrid cuando aún no existía la Comunidad Autónoma, se continuaron en las décadas siguientes a través del Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS), que llegó a comprar pisos por todo el distrito para realizar realojamientos, y siguen produciéndose hasta hoy subrepticiamente por la vía de la ocupación ilegal, pues el Distrito II es donde más viviendas vacías hay tras haber sido desahuciados sus inquilinos y, por ello, y ante la indiferencia de las entidades bancarias propietarias, que no cumplen con sus obligaciones ante las comunidades de vecinos, se está produciendo un auténtico mercado negro de pisos ocupados, con mafias que controlan esas viviendas y cobran alquiler a los que allí entran ilegalmente.
La clase política complutense, instalada en el sistema de alternancia en el poder del que viven desde la Transición, prefiere ignorar esta grave invertebración social y ataca con fiereza a aquellos que denuncian sus reprobables prácticas. Así, PP, PSOE, IU y UPyD han llegado a un acuerdo para ignorar, no debatir y bloquear todas las iniciativas de España2000, tanto en el Ayuntamiento como en las juntas de distrito, simplemente porque defienden los derechos de los trabajadores españoles y exigen soluciones. Cierran los ojos a las propuestas de España2000 pero no aportan medidas que mejoren el día a día de los barrios. Así demuestran cómo entienden la democracia, que han convertido en “su democracia”, no la de los electores, pues desprecian la elección que 4.500 de ellos han hecho votando a España2000. Estos líderes políticos inamovibles y sus empresarios asociados, desde su búnker de suficiencia, atacan con inquina a los votantes social-patriotas porque amenazan el ordenamiento social, político y económico que les beneficia, porque quieren derribar el perverso estatus del que gozan representantes de los partidos, de la patronal y de los sindicatos mayoritarios que les permite saquear los fondos públicos con tarjetas de crédito sin justificación alguna, como se ha visto en el reciente caso de Cajamadrid. Por si fuera poco, estos selectos dirigentes al parecer tocados por la divinidad, opinan que los honestos trabajadores españoles, gravemente perjudicados por sus maquinaciones, deben ser tutelados y orientados en su voto pues ignoran lo que les interesa.
Las críticas y acusaciones que nos adjudican demuestran que la realidad virtual en la que sestean los responsables políticos no tiene ninguna relación con la que se vive en los abandonados barrios, con la que se palpa cada día que amanece en el Distrito II, y lo más grave, quieren ignorar que, por la inepcia de su gestión, en Alcalá se ha producido una fractura social que, camino de convertirse en un abismo, será difícil de rellenar.
Manuel Montes Rodríguez
 Vocal España2000 Distrito II

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