La sanidad en la inmigración no integrada

En mi condición de esporádico colaborador pero asiduo lector del PUERTA DE MADRID, deseo efectuar diversas reflexiones sobre tres artículos publicados el día 10-1-2.015 en este semanario, relativos a la sanidad y al colectivo de inmigrantes no integrados(o irregulares) puesto que, desde mi experiencia como médico ya jubilado que ha prestado servicio en la Sanidad Pública durante 38 años (con destino en el Hospital Príncipe de Asturiasentre los años 1995-2011) y desde la distancia (por residir actualmente fuera de Alcalá), quizás pueda ofrecer una perspectiva clarificadora sobre este delicado tema.

En primer lugar, deseo comentar los artículos firmados por la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública y Yo sí Sanidad Universal de Alcalá”: En síntesis, ambos artículos censuran a los centros de Atención Primaria y al Hospital Príncipe de Asturiaspor la facturación de asistencia ambulatoria y de urgencia a inmigrantes o a cualquier persona que acuda a los mismos careciendo de la precisa tarjeta sanitaria (ya que al parecer, se incumple la normativa RD 16 / 2.012); al tiempo que, según ambas entidades, esta actuación repercutiría negativamente en la población general si algunos integrantes de este colectivo indocumentado dejara de solicitar la asistencia médica (para evitar la facturación) y fueran portadores de enfermedades de declaración obligatoria.

De entrada, queda fuera de discusión que ninguno de esos inmigrantes irregulares,  dejan de ser atendidos de urgencia (al ser una asistencia de obligado cumplimiento) aunque se condicione su atención ambulatoria a un tema administrativo (facturar la asistencia a los que no cotizan a la Seguridad Social para poder mantener un Sanidad Pública viable).

A pesar de que yo haya discrepado en incontables ocasiones sobre la política de gestión de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid (mayormente por su incesante empeño en la pseudo-privatización de la Sanidad Pública); en este caso, debo apoyar su proceder a juzgar por lo que sucede en el Principado de Asturias, donde resido hoy día: Con una población del millón de habitantes que están atendidos en nueve hospitales públicos (dos en Oviedo, dos en Gijón y uno en Avilés, Cangas de Narcea, Arriondas, Mieres y Jarrio-Navia), la oferta sanitaria de Asturias se ajusta a la teórica demanda.

Sin embargo, en ocasiones, dichos centros sanitarios están saturados por una población flotanteque obliga a colocar camas supletorias en las habitaciones o produce demoras en la asistencia ambulatoria y de urgencias. Tras ser atendidos, la Consejería de Sanidad del Principado (del PSOE) no factura a los inmigrantes sin tarjeta sanitaria; motivo por el que, junto a la labor solidaria de diversas ONG (encabezada por Cáritas), se fomenta un indeseado y perjudicial efecto llamada que, a mi juicio, es lo que tan acertadamente se desea evitar (o atenuar) el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Dicho lo previo, considero tan reprobable la postura del Hospital Príncipe de Asturias(al negar la facturación realizada a ciertos pacientes atendidos de urgencia en el centro)  como este planteamiento utópico de entidades (teóricamente) defensoras de la Sanidad Pública y que, en la práctica, fomentan su colapso con un discurso globalizador.

¿Qué sucedería si algún lector viajara a EEUU como turista carente de seguro sanitario y precisara una intervención quirúrgica de urgencia? Sin duda, la pagaría de su bolsillo o sería denunciado ante la Justicia americana; algo poco probable en España debido a su legislación permisiva con el inmigrante que accede furtivamente a nuestro país.

En otro artículo del mismo día, se mencionaba a Comunidades Autónomas que son más solidarias sobre este tema, como Navarra (y Asturias, añado): Sin duda alguna, el grado de solidaridad es inversamente proporcional al índice de saturación demográfica por la inmigración ilegal, porque es más fácil ser solidario con una baja presión inmigratoria.

En ese mismo artículo, se criticaba el discurso de Los españoles primerofomentado por los representantes de España 2000: Independientemente de que no siento afinidad alguna con ese grupo político, resulta una innegable realidad vivida personalmente cuando se emigra a otro país siempre se debe hacer legalmente y con la disposición de integrarse plenamente al mismo (por su lengua, cultura y tradiciones). En este sentido, de joven fui inmigrante en EEUU, donde su Ley de Inmigración marcaba un plazo de cinco años como residente, dentro del que tuve obligaciones de ciudadano (incluso cumplir con la ROTC: milicias universitarias) pero no disfruté de todos sus derechos y, en caso de superar favorablemente el plazo de prueba, podía optar a la nacionalidad americana o debía volver a España si no disponía de contrato de trabajo. Por tanto, ese discurso globalizador del Todos somos igualesme parece ficticio dado que, incluso en el país teóricamente más democrático del planeta, el ciudadano norteamericano tiene prioridad sobre el inmigrante; especialmente si es ilegal (o irregular) porque no está integrado en el mismo con un trabajo reconocido por el que pague sus impuestos.

Finalmente, me ha llamado la atención un artículo sobre el destrozo habido en edificios del barrio de Espartales, debido a la ocupación ilegal de ciertos sujetos inadaptados (al parecer procedentes de zonas chabolistas de la capital); hasta el extremo de llevarse un ascensor para mayor perjuicio de las seis familias que residen legalmente en ese bloque.

Procedería indagar sobre la identidad de estos intrusos y confirmar si se trata del mismo colectivo que luego exige prestaciones sociales y sanitarias (sin tener derecho a ello por no estar integrados). De ser así, comparto plenamente las declaraciones televisivas del Presidente de la Comunidad de Madrid al afirmar..: Después de un plazo prudencial, el inmigrante que no se integre en nuestra Comunidad debería regresar a su país.

Pienso que se debe hablar claro de este tema, sin hipocresías ni discursos utópicos para enfocarlo objetivamente en las próximas elecciones; pareciendo razonable aceptar una inmigración legal, regulada y con integración para evitar otra ilegal, irregular y furtiva.

Jaime Torner Gracia.

1 comentario :

  1. Leí el artículo en el semanario, y estuve totalmente de acuerdo y lo sigo estando. No es cuestión de dejar sin atención a estas personas, se trata de que los que pagamos la sanidad, porque no es gratuita, la pagamos entre todos, tengamos prioridad que para eso pagamos. España se ha convertido en un país para turistas sanitarios, como hay barra libre para todo...

    Gracias España2000 por dar publicidad a esto.

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