Un plan integral para el río Henares

El río Henares ocupa una gran parte del término municipal de Alcalá de Henares. Pese a la importancia de este hecho, nuestra ciudad vive de espaldas al río y no se fomenta de forma efectiva su recuperación, conocimiento, uso y disfrute por parte de los vecinos.

Desde su nacimiento en la provincia de Guadalajara en el término municipal de Horna, donde podemos observar que sus aguas cristalinas son de excelente pureza, con indicadores de calidad superiores a los exigidos para el consumo humano, hasta su llegada a nuestro término municipal median cien kilómetros que, recorriéndolos con atención, nos permiten, afirmar que el Valle del Henares también vive de espaldas a nuestro río.

Ese alejamiento de Alcalá y su alfoz de su río es algo relativamente reciente, pues durante centurias estuvo integrado en el discurrir socio-económico de la ciudad, primero a través de la agricultura, y después, ya en el siglo XIX, con el aprovechamiento de sus aguas a través de la construcción de presas y molinos que procesaban la producción cerealística de los campos circundantes y, en algunos casos, también la generación de energía eléctrica, todo ello con un peso sustancial en la economía complutense. También debe recordarse la variante lúdica de esas infraestructuras, pues las represas se convirtieron en zona de baño y expansión de la población en los calurosos veranos alcalaínos. Ese escenario se prolongó hasta los años 70 y 80 del siglo pasado, cuando la industrialización del Valle del Henares, ya iniciada en los 60, creció explosivamente con resultados especialmente dramáticos para la conservación de nuestro río. En esa etapa se paso de tener un río con aguas de calidad aptas para el baño a ser un río contaminado, y los vecinos, que por aquel entonces aún se bañaban en sus aguas, empezaron a denunciar la cantidad de peces muertos que se observaban. En ese último tercio del siglo pasado, en consonancia con el fuerte crecimiento de los asentamientos industriales en el Valle del Henares, las infraestructuras fluviales terminaron su ciclo útil y las aguas devinieron en inservibles para el baño por la contaminación, lo que provocó su abandono hasta alcanzar el lamentable estado en que se encuentran actualmente los edificios de los antiguos molinos, que están ruinosos, y el progresivo deterioro de las presas, siendo muy avanzado en el caso de la del Encín o de la Esgaravita, cuya situación es de tan patente deterioro que, si no se toman medidas en un corto espacio de tiempo, será irrecuperable.

La industria y las poblaciones, con sus vertidos, son las principales causas del mal estado del río a su llegada a la cuenca baja, donde el Valle del Henares pasa a ser el Corredor del Henares. Esta simple mutación de denominación, pasando de “valle” a “corredor”, puede parecer intrascendente, pero es una muestra más de cómo en la actualidad se vive de espaldas al río Henares. Hemos pasado de un término totalmente natural, como es el de “valle”, poblacionalmente acogedor dentro de la geografía política que considera al río hacedor del entorno, al término “corredor”, utilitarista y en función de un estricto interés económico reservando un uso marginal al río Henares, que es el que actualmente tiene.

El Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo para el periodo 2009-2015, aprobado con cinco años de retraso, establece que un 37% del río no está en buen estado. Además, un tercio del Henares no alcanzará el objetivo del buen estado que la Directiva Marco del Agua exigía para 2015. En la actualidad, uno de los principales problemas que tienen nuestros ríos en general y el Henares en particular es que, si bien los parámetros ecológicos determinantes de la calidad de un río pueden ser controlables, es el caso de los físicos, biológicos e hidromorfológicos, existen otros de tipo químico, que hasta hace unos años se valoraban escasamente y que son mucho más difíciles de controlar, como es el caso de los “contaminantes emergentes”, que proceden de productos de la industria, limpieza e higiene personal. Expertos que realizan estudios sobre nuestro río, como la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), nos indican que “no se puede hablar de una buena calidad del río, si bien hay zonas que no están tan mal”, siendo uno de los principales problemas detectados el incremento sustancial del nivel de los fangos en el fondo.

A pesar de que en los últimos años la situación del río Henares ha mejorado en términos de calidad de agua, debido al incremento de depuradoras y al mayor control por parte de las administraciones de los vertidos de la industria, todavía queda muy lejos de presentar condiciones óptimas. Para alcanzar el buen estado en el tramo más conflictivo, que transcurre entre Guadalajara y Alcalá de Henares, el Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo establece como principales medidas la mejora en materia de depuración, para las cuales estima que se destinarán cerca de 77 millones de euros a partir de 2016 entre diferentes entidades competentes, que son principalmente las comunidades autónomas. Esa cifra supone un 10% de la inversión destinada específicamente a las «actuaciones para conseguir el buen estado medioambiental» en toda la cuenca.

Desde ya hace demasiados años los políticos complutenses se han servido de nuestro río para sus fines partidistas y electorales anunciando macro-planes, como el presentado por nuestro anterior alcalde, Bartolomé González, apoyado por la Obra Social Caja Madrid, en el que nos decían que iban a dejar el río Henares “como una patena”. Hubiera sido deseable que esos presagios se hubieran cumplido por el bien de todos, pero la realidad es que han pasado ya casi cuatro años y, salvo pequeñas actuaciones, la situación es la misma. Tampoco hay que olvidar a sus predecesores en el gobierno con planes similares o incluso peores para nuestra ribera, como el proyecto de la “Isla del Colegio” o la rehabilitación del yacimiento arqueológico de Alcalá la Vieja en la ribera sur. El caso es que pasa el tiempo y, a pesar de las promesas y proyectos a lo largo de los años, como en la mayoría de los casos por parte de nuestros gobernantes, todo ha quedado en papel mojado. Ya es hora de concretar y de solicitar que se cumplan todas las medidas que a partir de 2016 estaban proyectadas para la mejora del río, y también momento de exigir a las autoridades locales, las más cercanas y por tanto las que deben asumir más responsabilidades, que sacudan la pereza administrativa y que lideren las medidas para acopiar recursos y para poner coto a los ataques contra el Henares, vengan éstos de donde vengan.

Todo lo expuesto evidencia que es manifiesta la necesidad de desarrollar un plan integral, un gran proyecto ciudadano que construya un “verdadero” corredor del Henares que discurra paralelo al río como itinerario ecológico, pedagógico y lúdico que revalorice la ribera complutense y la integre armónicamente en la ciudad. Como primer paso es necesario exigir a las distintas administraciones que se ejecuten, escrupulosamente y sin demoras, las inversiones previstas para la recuperación de la cuenca complutense. Por supuesto para esa rehabilitación integral se debe prestar especial atención a las presas y a los molinos históricos del Henares, que deben recuperar el protagonismo que tuvieron, ahora ya adaptado a los intereses didácticos, ecológicos y culturales. En segundo lugar, y reconociendo que la dotación económica es imprescindible, también debe desarrollarse un plan de educación ambiental dirigido a concienciar e implicar a toda la sociedad complutense en la recuperación, conservación y respeto al río, para lo que se fomentaría el voluntariado ambiental, tomando como ejemplo el que se practica en el Parque de los Cerros, y la integración de todo ello en un centro y una red de interpretación de la naturaleza de la ribera.

Coordinando y complementando las inversiones para la recuperación de la ribera, la rehabilitación de las infraestructuras asociadas al río, la formación ambiental, el voluntariado y la red de interpretación, se lograría levantar un proyecto de ciudad que, además de deseable ecológica y económicamente, es imprescindible para la definitiva integración del Henares en la ciudad, para recuperar como propio de los ciudadanos un espacio que nunca debieron perder.

José Luis Encabo

1 comentario :

  1. Qué gracia me hace cuando en boca de todos está el Parque Europa de Torrejón de Ardoz como si fuera una obra inigualable imposible de superar teniendo Alcalá de Henares la ribera del Henares, la fuente natural alcalaina desaprovechada por falta de protección, limpieza, vigilancia, y por supuesto, gente concienciada del respeto que se merece este espacio natural alcalaino.
    Nuestro río y su entorno es un recurso muy valioso para la ciudad, explotable por el hombre para realizar diversas actividades económicas, pero que serían una gran fuente de ingresos para Alcalá de Henares: rutas de senderismo, rutas en bicicleta, rutas para la observación de flora y fauna , eventos deportivos alrededor del río como espeleología, piraguismo, kayak hasta paseos en canoa, excursiones para estudiantes para educación ambiental, etc., pudiendo con todo ello ampliar la visita turística desde el Centro Histórico hasta la ribera del Henares
    Sin embargo nuestro río se encuentra convertido en una gran escombrera llena de ratas, basuras, botellones, punto de reunión de indeseables, rastrojos que todos los veranos nos sorprenden con incendios, nuestro río con sus cascadas, su puente de madera, sus merenderos, completamente abandonado.

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