Semana Santa. Identidad cultural y tradición más allá de las iglesias.

El empeño en destruir todo aquello que huele a catolicismo, a tradición o a identidad cultural, es algo que estamos viviendo y en algunos casos sufriendo desde hace años, con reiterados ataques hacia nuestras tradiciones. Son nuestras, no porque participemos de ellas o porque nos gusten más o menos, son nuestras porque culturalmente, son parte de la herencia que hemos recibido todos. 

Por mucho que se empeñen los partidos de extrema izquierda en retirar las subvenciones a las cofradías, con el objetivo asfixiarlas, se darán de bruces con el sentir popular, con el peso de las tradiciones populares y con la libertad de las personas. En Alcalá, unas 5.000 personas forman parte de las cofradías, quienes logran con el programa de procesiones, atraer a unas 300.000 personas, lo que le ha valido la declaración como Fiesta de Interés Turístico Regional, por la Comunidad de Madrid. Qué sumado a la Semana Cervantina y al Don Juan en Alcalá, conforman las tres declaraciones de Fiesta de Interés Turístico Regional con las que contamos en Alcalá. 

Los presupuestos del Ayuntamiento de Alcalá, recogen cifras tan incoherentes como que a la Semana Cervantina y a la Semana Santa se prevé un aporte municipal de 30.000€  (gasto real menos de 20.000€ en el caso de la Semana Santa) con cuando ambas programaciones mueven entre 300.000 y 350.000 visitantes. Sorprenden por tanto los 150.000€ del Don Juan  (216.000€  gasto total año 2015) con “tan solo”  40.000 asistentes. Con todos los respetos al Don Juan, la desproporción es muy evidente. 

Esos políticos a los que se les llena la boca de hablar de asociacionismo fuerte, de participación ciudadana y de la gente, todos ellos, deberían quitarse su vestimenta de inquisidores, pararse y valorar la labor de esos 5.000 vecinos de Alcalá involucrados en la organización de la Semana Santa durante todo el año. Y por honestidad política, antes de plantear la posibilidad de eliminar el aporte municipal a la Semana Santa, deberían considerar cuantas asociaciones o agrupaciones alcalaínas logran movilizar y atraer a 300.000 visitantes a la ciudad, dando vida al centro y aportando un valor añadido, de calidad cultural.


A todo ese valor social, hay que sumar el impacto económico que la Semana Santa supone para el comercio y la hostelería de Alcalá, es de los momentos más fuertes con los que pueden contar los empresarios, en una época del año en la que la opción alternativa a las procesiones es hacer escapadas a otros destinos turísticos aprovechando los días festivos que nos proporciona la Semana Santa. Provocando por tanto un desierto urbano y la perdida de oportunidades para reavivar la economía local. 

La Semana Santa, además de la religiosidad, transmite y promueve valores como el compañerismo, la solidaridad, el sacrificio, el conocimiento de la Historia y orígenes socioculturales de nuestro pueblo, la apreciación de creaciones artísticas como las imágenes o las bandas musicales que acompañan a las cofradías, todo ello es cultura, y es cultura que va más allá de las iglesias y de los curas, es cultura que acerca a la gente a los valores mencionados. La Semana Santa es uno de los símbolos de la tradición cultural alcalaína, podemos destacar la Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de María Santísima de la Soledad Coronada, una cofradía con siglos de arraigo en Alcalá. Y también tenemos particularidades muy destacables como el Cristo Universitario de los Doctrinos, un ejemplo clarísimo de la confluencia de los diferentes ejes culturales de la sociedad complutense, que son la Iglesia y la Universidad.

La religión, en cada lugar donde se haya desarrollado, ha supuesto un aporte esencial a la suma de historias que conforman la Historia. La identidad cultural y las tradiciones, no deben ser prohibidas ni desterradas. 

Rafael Montalvo
Licenciado en Historia
Máster en Gestión del Patrimonio y Arqueología

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