El Empecinado, homenaje a un patriota

El 22 de mayo celebramos el 203 aniversario de la Batalla del Puente de Zulema, en la que El Empecinado y sus compañeros de partida guerrillera hicieron huir a las tropas francesas de tierras complutenses, a las que ya no volverían. 

Esta es una buena ocasión para recordar la personalidad e importancia de la figura de El Empecinado y la proyección hacia el presente de sus enseñanzas patrióticas. Juan Martín "El Empecinado" era un labrador, un hombre del pueblo, de ese pueblo que, ante la invasión napoleónica, fue traicionado por las más altas instancias de una Monarquía podrida que, junto a la mayor parte de la Nobleza, del Ejército y de la Iglesia, se mantuvo sumisa ante las pretensiones del emperador francés.

El Empecinado dio muestra, durante todo su vida, de una entereza moral y de un patriotismo admirable. A pesar de serle ofrecidas recompensas para que faltara a sus juramentos, primero para que se pasase al bando francés y, más tarde, al partido de Fernando VII, nunca renegó de sus ideas porque su carácter íntegro se lo impedían. Su honor fue la lealtad a su pueblo y a su Patria, que puso por encima de su propio interés. 

A pesar de esa entrega tuvo que soportar, cuando fue detenido por orden del Rey, que la plebe embrutecida e ignorante le humillara cuando fue mostrado preso, y que su ejecución fuese un espectáculo multitudinario. 

Hasta nuestros días nos llega la lección de integridad de El Empecinado y nos muestra el camino a seguir, y de como se usaba la incultura por parte de los poderosos como herramienta manipuladora, nos previene para que huyamos de los dirigentes que hoy manejan en su beneficio potentes medios de “información” y de distorsión de la realidad. 

Hace dos siglos, muchas personalidades cultivadas que se tenían como los más avanzadas de la época, en un gesto de desprecio por su Nación, se aliaron con el extranjero para someter a España con una excusa, la modernización que ellos ajustaban a sus ideas y a sus intereses.

Hoy como entonces, hay muchos interesados en mantener embrutecido e ignorante al pueblo, para que aceptemos las modernas cadenas que en el presente se sustancian en la globalización, la multiculturalidad, la partitocracia, y en el sometimiento económico por corporaciones y potencias extranjeras. 

La situación de hace 200 años, no es muy diferente a la que hoy vivimos. Hoy nos someten con deuda, hoy nos manipulan con la televisión, hoy nos imponen un modelo de sociedad que nada tiene que ver con nuestra cultura. 

Hoy, somos nosotros los que debemos ser empecinados y luchar como ya hicieron antes muchos otros, para liberarnos de esta tiranía. Somos nosotros los que ahora debemos escribir la historia. 

Hoy, como entonces, estamos ante una nueva dominación exterior que nos está oprimiendo política, económica, cultural y espiritualmente, y hoy, como hace más de doscientos años, debemos luchar contra ella como verdaderos empecinados. 

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